domingo, 30 de septiembre de 2012

EL DESAFÍO DEL PROCESO DE PAZ PARA LOS CAUCANOS


NELSON EDUARDO PAZ ANAYA

La organización de las FARC, conforme sus relatos orales, se inició en las tierras de Marquetalia y Tierradentro, en el departamento del Cauca, una vez más estas regiones de Guasábara, como en los días de la Conquista y la Colonia, serán escenarios de conflictos, guerras y pactos sociales, sin límites y sin tiempos; en una repetición incesante de la historia.

Al fin de cuentas, la nuestra es una secuencia de escaramuzas y batallas con la actuación de héroes y próceres, en el recuento del pasado, con el sacrificio, el poder y en ocasiones la gloria, alejados del paradigma del prospecto económico, permitiendo se desintegrara la región más grande de la Nueva Granada y se perdiera la categoría de ser centro continental de desarrollo.

En el Cauca se adelantaron los acuerdos con los grupos subversivos reinsertados en Colombia, Quintín Lame y M-19, igual las guerrillas liberales y “pájaros” de todas las pelambres, ahora los diálogos serán en otros escenarios, pero los campos y los pueblos han sufrido mucho los ataques indiscriminados, desplazamiento, destrucción y muerte, algunos se acabaron, perdieron la memoria de su sacrificio, por cuenta de la guerrilla, los paramilitares y las bandas criminales.

Se aspira, según la proyección presidencial, en el marco del “moderado optimismo” mejorar las relaciones entre los ciudadanos y el Estado, mayor inclusión política para que la democracia sea causa del desarrollo, y la acción tributaria y fiscal sean instrumentos de distribución para la equidad; el debate hará vibrar el país en su camino a la paz.

La pretensión de los acuerdos, que incluye intereses hemisféricos, económicos, políticos, militares, no permanecerá limitada al grupo de los negociadores, involucrará todos los sectores y de su participación y movilización consiente dependerá la dimensión de lo pactado.

Las relaciones de los países en América, el narcotráfico, la realidad de los Derechos Humanos, la cultura de la tolerancia, la inversión de la concepción de la movilidad social, la visión del desarrollo humano, la reinserción, la reparación y la memoria, son asuntos de obligado análisis colectivo, para una región en convulsión por las expectativas que alberga.

El desafío para los Caucanos del Proceso de Paz, está en el suceso de encontrarnos en el espacio de la confianza, buen momento para re-imaginar la región, con la fuerza de la innovación impregnada en el espíritu, localizarnos en escenarios de futuro, no se trata solo de la dejación de las armas, es la recuperación de la pasión del alma con la que los colombianos hacemos las cosas cuando las podemos hacer bien; por eso el país vive con intensidad las expectativas del “nuevo orden social” que se avecina.

Se equivocaría la guerrilla y los enemigos agazapados del proceso, si no hacen una lectura adecuada del momento, cuando los pueblos dan el primer paso para zafar sus amarres, nada se interpone en sus sueños; la Constitución de 1991 planteó otro Estado-Nación, ahora se propone otra sociedad; caminamos hacia la nación de América que soñó Bolívar.

Presagian buenos resultados, el acompañamiento al inicio de los diálogos de los premios Nobel de la Paz, de las organizaciones mundiales de los Estados, de los artistas representados en Juanes, de los medios de comunicación, de la sociedad civil, de partidos políticos, de la industria del país representada con sentido patriótico, por el doctor Luis Carlos Villegas Echeverri, el Cauca tiene derecho a sumar su competitividad en potencial humano, con su riqueza material, en un marco de legalidad, para que su patrimonio no genere corrupción, mafias y violencia, sino armonía, crecimiento económico y desarrollo.

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