lunes, 10 de septiembre de 2012

El M-19 y dejación de las armas


CARLOS E. CAÑAR SARRIA

Resultado de la Octava Declaración Conjunta entre el Gobierno y el M-19, Carlos Pizarro Leongómez y Antonio Navarro fueron los primeros en acogerse a los beneficios de la Ley 77 de 1989. Se anunció el desplazamiento de los dos comandantes del M-19 desde Santo Domingo, Cauca, para establecer contacto con quienes firmaran el Pacto Político y demás dirigentes nacionales interesados en la paz. Se daría vigencia al pacto y facilitarían contactos políticos del M-19 para transformarse en partido político legal y poder participar en las elecciones que se avecinaban. Se explicaría el ideario del futuro partido para concretar la dejación de las armas y culminar el proceso de paz. La Comisión Técnica de la Internacional Socialista entraría a iniciar sus labores que incluían el inventario final de las armas, municiones y explosivos de que se haría dejación, como hecho preparatorio del acto en el que la Internacional Socialista recibiría las armas y el material de guerra dejado en sus manos por el M-19.

El jueves 8 de marzo de l990, a las 3 de la tarde, en el Campamento de Santo Domingo, Cauca, el M-19 hizo dejación de las armas para convertirse en movimiento político legal. Carlos Pizarro, conmovido, ante la orden de Carlos Erazo, ‘Nicolás’, expresó: "¡Por Colombia, por la paz, dejad las armas!". En seguida Pizarro depositó sobre una mesa su pistola de 9 mm envuelta en la bandera de Colombia. Minutos antes manifestó:

“Quizás es más difícil para los que estamos aquí, que hemos vivido durante muchísimos años en la guerrilla, hacer este acto simbólico y real de dejación de las armas, que cualquiera de los combates que hemos tenido en el pasado. Pero creo que todos sabemos que ante nosotros se abre la gran apuesta en la que nos vamos a jugar la vida, donde nos vamos a jugar nuestros sueños, donde nos vamos a jugar saltando al vacío y a cara y sello la suerte de Colombia. Nos enorgullece lo que estamos haciendo, lo hacemos con la frente en alto, lo hacemos con la mira puesta única y exclusivamente en la patria (…) Confiamos en nosotros mismos, creemos en nuestra audacia, imaginación, en nuestra capacidad de crear caminos nuevos y originales en un país donde casi todo el mundo camina al interior de la rutina política o de la rutina de los dogmas y los esquemas. Creemos en nosotros mismos y confiamos al Dios de nuestros padres la suerte del M-19, la suerte de nuestro futuro político, la suerte y destino de Colombia, confiamos en que el Dios de nuestros padres defienda una posibilidad de paz en Colombia y entierre definitivamente la guerra civil que se cierne sobre nuestro país. El cierre del ciclo infinito de las guerras civiles colombianas. (...) Con todos, ¡Atención Fir! El M-19, en las manos de su comandante general, hace dejación pública de la última arma en manos del Movimiento 19 de Abril, por la paz y la dignidad en Colombia”.

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