jueves, 26 de julio de 2012



“LA LEGALIDAD ESTÁ POR ENCIMA DE LA REALIDAD”


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Locombiano

América indolente,…
En tu piel color de selva
se oculta la verdad de un acertijo milenario,
cuando no solo por ser mujer te hieren,
sino por ser india te ejecutan la humanidad.
Del Poema “Dolor en tierra”. Johana Osorio

No se sabe si se ha puesto querella o denuncia, pero “puede haber un delito por parte de los grupos étnicos”. Y serán judicializados. Así lo ha asegurado el Procurador y abogado Ordóñez.

En lenguaje sentencioso y oscuro el servidor público encargado de velar por la conducta de los empleados del gobierno y sus dependencias, se ha ido lanza en ristre con los habitantes colombianos más descuidados de todos los gobiernos. Se refirió a “grupos étnicos”, a su autonomía y estatutos, según el cronista de El Espectador. Y dijo que creía que debían ser judicializados. Sin fórmula de juicio ya se les está señalando.

No es de buen recibo que a seres humanos nacidos en Colombia, República unitaria, se les trate desde lejos y ahora el señor procurador -que nunca los ha visitado ni se ha enterado de sus necesidades y abandono-, venga a amenazarlos con buscar si se ha cometido algún delito. La lupa de la presunción de inocencia se distorsiona y sin probar ninguna conducta punible, ya se anuncia que habrá juicios.

Buena parte de las opiniones que se han tejido en estos días a propósito de la expresión centenaria de los pueblos indígenas que habitan el sur colombiano se ven teñidas de rancio desprecio y xenofobia. Parece que muchos no se percataran que estas poblaciones nacieron y conservaron intacto el ecosistema de la gran parte de la Amazonía. Que ellos fueron dueños y señores de esas tierras vírgenes que luego reyes y conquistadores se las arrebataron con cédulas ad hoc, con la firma “soberana” desde España sin que mediara la voluntad de los “indios”. A ellos no se les concedía tener razón ni poder de dominio válido legalmente. Eran unos seres sin capacidad de defenderse y no tuvieron la oportunidad de ser vencidos en justa litis sobre la tierra que siempre “ocuparon”.

Aún hasta hoy llega esa costumbre colonial e imperial de considerarlos. Se les mira con conmiseración, como si fueran incapaces, como si no fueran colombianos con iguales - o más derechos - que sus expoliadores a poseer la tierra y a vivir de ella conforme a la cultura de sus mayores. Ellos tienen unos apellidos que recibieron de su lengua y de sus Taitas. No tienen abolengos españoles ni sabor a árabes ni a italianos. ¿Por eso se les quiere mirar por encima del hombro y desde el trono de la autoridad y de la ley que estará a favor de quienes siempre los han despreciado?

¿En vano lucharán con garrotes, brazos inermes, bastones de mando, gritos en sus lenguas nasa y awá, paez, huitoto y coreguaje contra el poderío de los comandos modernos de la Esmad y ahora con la intimidante advertencia del todo poderoso y santo señor de la Procuraduría? ¿Será que se repliegan a sus casas y se declaran vencidos otra vez y su derecho de paz en sus territorios quedará sometido por la fuerza bruta “antimotines” y la letra de la Constitución morirá de noche en el papel herida por puñal como dos sus integrantes?  

Los oídos se resisten a creer que el señor Procurador haya dicho que la legalidad está por encima de la realidad y de la sociedad*. No puede ser que el hombre y la sociedad están al servicio de la ley. Tal vez es al contrario. Es la ley la que debe estar al servicio de los ciudadanos más vulnerables que son todavía los pueblos indígenas. “El sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”, lo ha leído usted, señor procurador.

25-07-12                                                   8:19 p.m.

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