sábado, 21 de julio de 2012

CÓMO HABLAR CON DIOS NUESTRO PADRE


Por el Padre Edwar Gerardo Andrade Rojas
Párroco Iglesia de la S. Trinidad
Santander de Quilichao

“Siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos (Ef 6, 18),”

 


Los cuidados que nunca vemos (Leer Salmo 91, 11) Se acercó un hombre corriendo a un famoso predicador del siglo XVIII, y le dijo: "Ayúdeme a darle gracias a Dios por su maravillosa providencia. Mi caballo se desbocó, mi carruaje se hizo pedazos en el precipicio, y ¡he aquí, yo no sufrí daño alguno!". El hombre de Dios sonrió con benevolencia y contestó: "Bueno, hermano, yo sé de una providencia mil veces mayor que ésa. Yo he viajado incontables ocasiones por ese mismo camino, y mi caballo nunca se ha desbocado, y mi carruaje nunca se ha hecho pedazos. ¿A qué piensas que se deba que nunca le hayamos dado gracias a Dios por muchas cosas que tenemos y que somos? ¿Qué cosas en tu vida son una bendición y aún no te has dado cuenta de eso? Dicen que Dios nos ama y nos hace el bien a escondidas, pero nunca le hemos aceptado plenamente, ¿crees que si le dijéramos a Dios que lo aceptamos de verdad, El nos manifestaría su amor más libremente? ¿Por qué podría ser esto?


Cada uno tiene que encontrar su propio camino de oración o de unión con Dios. Esos caminos difieren tanto como las personas. Cada una tiene su manera personal de amar. Estas diferencias corresponden a las diferencias individuales de carácter y de personalidad. El esfuerzo mayor por descubrir la oración o el modo de realizar la unión con Dios y de creer cada vez más en ese amor, tiene que hacerse en el sentido de purificación personal “Si mi amas, observaréis mis mandamientos” (Juan 14,15). Sin una sincera actitud de arrepentimiento de las propias infidelidades y flaquezas humanas no hay oración auténtica. Preguntémonos ¿Cómo ha sido nuestra oración hasta ahora? ¿Ha sido constante? ¿Hemos tenido respuesta a nuestras peticiones? ¿Ha sido fría, sólo por cumplir o por temor? ¿Ha tenido los frutos esperados? Reflexionemos unos minutos en esto, seamos sinceros con nosotros mismos, reconozcamos las faltas que hemos tenido en nuestra vida de oración ante nuestro Padre, para que él actúe en nuestra debilidad. En el Antiguo Testamento Dios hablaba solo con aquellos que él mismo escogía. Después de la resurrección de Jesús y la venida del Espíritu Santo, todos podemos tener comunicación directa con Dios. Para hablar con nuestro Padre Celestial lo hacemos a través de la oración. Debemos recordar que la oración es para nuestra alma como la respiración para nuestro cuerpo, que hay oración personal y oración litúrgica (oración oficial de la Iglesia, en comunidad)

DIFERENCIA ENTRE REZO Y ORACIÓN PERSONAL


REZO: es la repetición de formas establecidas, impersonales, mecánicas, sin calor y no salen del corazón. Palabras repetidas de otros, sin prestar atención a lo que decimos.

Oración: La oración es la llave que abre el arca de todos los tesoros. Es diálogo directo con Dios, espontáneo y libre, como con un amigo: para que exista diálogo se necesitan dos personas: Jesús y yo, teniendo la certeza que Él escucha y nos responde “Llámame y te responderé y mostraré cosas grandes, inaccesibles, que desconocías” (Jeremías 33, 3), (1 Ti 5); “Derramaré mi oración a Yahveh mi Dios, y le hice esta confesión: ¡ah Señor, Dios grande y temible, , que guardas la alianza y el amor a los que te aman y observan tus mandamientos” (Dn 9,4). Podríamos pensar que la oración es como marcar un número telefónico con la seguridad de que al otro lado de la línea siempre nos responderán. Dios está siempre listo para dialogar con nosotros, para escucharnos y contestarnos. Si esta comunicación es frecuente tendremos garantía que conoceremos cada vez más su voluntad y lo que Él quiere que le pidamos. En la oración se necesitan dos, de lo contrario caemos en el error de establecer un monólogo. Es necesario orar amando y convertir la oración en un momento con el Padre, en el amor y la ternura. La oración sirve para: “reclamar” o pedir nuestra herencia como hijos de Dios. Acercarnos cada día más a nuestro Padre. Vivir en comunión constante con Dios.

Recordemos: Oración Litúrgica es la oración oficial de la Iglesia, en los sacramentos (especialmente la Sagrada Eucaristía), la liturgia de las Horas, etc. Oración comunitaria: es la que realizamos con otros hermanos. Oración personal: es la que realizamos a solas con Dios.

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