sábado, 14 de julio de 2012

UNA ANECDOTA


De: Jaime Vejarano Varona

Viendo esa hermosa fotografía de "Los saltos de Otón", recordé una simpática anécdota de cuando don Otón Sánchez, el legendario personaje de Popayán autor del libro "Antología Genial de los Patojos", ocupó la Alcaldía de Santander de Quilichao.

Resulta que se presentaron a su Despacho dos morenos, ella y él, a pedirle que dirimiera un conflicto muy serio que tenían entre los dos.

Decía ella que su hijo debía llevar su apellido, Balanta, porque fue concebido antes del matrimonio.

Alegaba él, que la criatura nació cuando ya se habían casado y por lo tanto debía apellidarse Banguero, como él.

La discusión no tenía cuándo acabar por la intransigencia de ambos.

Entonces el Alcalde Otón, resolvió salomónica y perspicazmente el conflicto de esta manera:

Agarrando el primer libro que había sobre su mesa (un diccionario) y haciendo como que lo leía, les dijo:

Óiganme: este Código, en su artículo 333 dice: "Cuando ni el marido ni la mujer logran ponerse de acuerdo sobre el apellido de su hijo, este llevará el apellido del Alcalde. O sea que este muchacho es Sánchez, y !se acabó! Pueden irse.

Ese era Otón, un agudo exponente de la chispa patoja.

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