martes, 10 de julio de 2012



LA SALUD MUERE EN EL ATAÚD DE LA LEY 100


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Locombiano

La salud de los colombianos perece entre los artículos de la nefasta Ley 100 del 93. No es en un hospital ni en palacios donde los enfermos mueren en un país donde no vivió Alicia pero que se llama el “País de la Prosperidad, las locomotoras y las Agencias”.

En Colombia los muertos se envuelven en los folios de la Ley que defendió a capa y espada el expresidente más carismático de todos los tiempos. Igual como sucedió con la Ley 50 y sus decretos que acabaron con los pocos derechos que tenían los trabajadores. Tales leyes quedan como homenaje a su memoria en un catafalco enorme de muerte, desempleo y míseros salarios. ¿Será por eso que no se quieren tocar?

¿Cuántos gritos de desesperanza, enfermos a las puertas de las flamantes EPS que no encuentran cama, niños muertos porque no son atendidos a tiempo se necesitarán aún para que el Gobierno y el Congreso se decidan a desmantelar este otro engendro, como el de la fallida reforma, que es la Ley 100?

La Ley 100 se creó para engordar a las EPS y a sus gerentes y administradores. Esa es la verdad. No para mejorar el servicio de Salud. Se dividió a la población entre contributivo y subsidiado, se elevaron las cotizaciones y las EPS empezaron a pulular. Se privatizó el servicio de Salud que por Constitución le pertenece al Estado.

A partir de entonces aparecieron pulpos de empresas nuevas, consorcios conformados ad hoc, EPS e IPS de garaje. Hasta las Cajas de Compensación Familiar, - cuyo objeto era regular el mercado y no dejar elevar los precios- entraron a aumentar sus capitales con la plata de la salud de los locombianos. Locombianos, sí, porque el ciudadano se ha cansado de protestar y está a punto de colapsar ante la desidia y el renuencia a cambiar la situación por parte de quienes deben hacerlo.

El actual presidente ha anunciado que los regímenes Contributivo y Subsidiado ya no existirán y que la cobertura se amplía. Pero siguen in-operando las EPS. El mal subsiste. Caen y caen en la red de la corrupción  y voracidad las EPS, día a día se cierran por insolventes, por ineptitud de manejar los altos recursos que percibieron y el “Ejecutivo”, mira con las manos cruzadas el gran desastre. Ya han comido demasiado y se empacharon. Hasta EPS Colsubsidio, en otro tiempo una Caja estrella, ha caído.*

¿Qué más esperan el Gobierno y el cuestionado Congreso? No es, acaso, su deber constitucional, velar por la vida y seguridad de los asociados? ¿En dónde está su mano correctora? ¿Todo lo deben hacer la Corte con sus fallos de tutela, el Procurador en el tiempo que le sobra de su campaña y la Fiscalía? Buscarán por qué doble puerta salieron las EPS, como el gato bandido, con las manos llenas con los recursos de la Salud para pagar contratos jugosos a asesores y construir sedes suntuosas aquí y acullá y patrocinar equipos y propagandas? ¿Y qué más decir de las casas farmacéuticas con las medicinas?

Las Academias y Asociaciones médicas, los gerentes de hospitales están cansados de poner el dedo en la llaga de la Ley 100. Los empleados de clínicas y hospitales salen a las calles a clamar por sus sueldos y por la falta de equipos. ¿Dónde están las EPS, dónde la plata que les ha llegado, dónde la famosa Autoridad, que no salen a solucionar? El pueblo no “aguanta” más.

¿Se declararán ahora las EPS en quiebra y quién cubrirá las deudas de todo lo que comieron y malgastaron?


10-07-12 - 9:20 a.m.

No hay comentarios:

Publicar un comentario