jueves, 31 de enero de 2013



COLOMBIA NO MIRA AL FRENTE


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

Antes del juego de anoche los colombianos parecíamos embrujados con el puntaje que nos mantenía en primer lugar luego de los tres triunfos iniciales en el hexagonal de la Sub20 en Mendoza, Argentina. Pero el panorama se desdibujó ayer de manera rápida en el compromiso frente al onceno de Chile.

A los jugadores se les olvidó la lección. Perdieron los papeles. Parecía un equipo que jugara por primera vez. Solo se salvaron Quintero y el capitán de campo en la portería, aunque está sacando a la deriva, sin destino claro. Desde el comienzo se evidenció falta de cohesión en el grupo. Acusaron poco dominio del balón y se refugiaron en su territorio. Difícilmente pasaron a la cancha contraria.

Nieto dejó de ser el enganche de los primeros partidos. Cuero ya no corrió por su extremo derecho. Palomeque no nos divirtió con sombreritos o con pases-gol con su zurda. Los pases fueron demasiado largos y a destiempo. Perea estuvo errático y los delanteros no supieron qué hacer junto a la puerta. Los defensores se apiñaron y no cubrieron los balones que venían de las puntas y tiros de esquina.

Fueron constantes la deficiencia e intermitencia en el juego de conjunto, mirada al suelo a la hora de hacer un pase y amarrarse al piso en las dos áreas. No sabían qué hacer con el balón a la hora de definir. Algo solventes en la mitad de cancha, pero infructífero su trabajo. Pases demasiado adelante cuando se iban llegando a la puerta contraria. Ingenuidad al recibir un balón porque se dejaron anticipar y perdieron muchas pelotas. Se dejaron provocar y cayeron en faltas. Esta fue la realidad en el juego de la Selección en el partido contra los australes en el Malvinas de Mendoza.

No les dio seguridad saber que ya estaban clasificados. Otra vez los doblegó el peso de la camiseta roja. Muy poco público había en las graderías, pero suficientes hinchas de su contendor, por la cercanía de la frontera en Mendoza. Tal vez pensaron que un empate les serviría y llegó el castigo como un baldado de agua fría.

Había desconcentración, sorpresa, inquietud y siete tarjetas amarillas, hasta que el afán de defenderse trajo la fuerza y vino la expulsión y el borbollón que condujo al nerviosismo y el pénalti. No consiguieron la necesaria serenidad en los roces del cuerpo a cuerpo y se dejaron provocar por unos chilenos con su director técnico más agresivo.

Hoy el consuelo de los comentaristas es que aún la esperanza está viva para pelear por el primer puesto con Paraguay el próximo domingo. Pero también está la amenaza real de acabar en el tercer puesto si cae. Porque ya no depende de sí mismo, como ayer.

El Piscis Restrepo tendrá que dar mucha cartilla a sus dirigidos. Hasta ahora el factor suerte había funcionado, más la dosis de inteligencia de Quintero, el enlace de Nieto y el pique de Cuero. Ahora, en esta final del último juego, se necesita garra, precisión en los pases, concentración y soltar la bola más pronto para no dar oportunidad de dominio al contrario.

Ya se ha recorrido un trecho importante y Colombia sub20 está clasificada. Hacen falta cinco centavos de táctica y técnica para conseguir llegar al primer lugar entre tres.

31-01-13                        11:12 a.m.

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