jueves, 14 de febrero de 2013

ES HORA DE OÍR OTRAS CAMPANAS


Álvaro Thomas M (*) – Rodrigo Valencia Q
Especial para Proclama del Cauca

A: —....cuando el Mundo se mueve como hace unos días la tierra en Túquerres, la cosa es más compleja que como la ve el exministro Londoño. Mucho más compleja e interesante.

Para empezar, los bandos en pugna por el Pastel del Poder tienen que superar la "moral de la mentira" a la cual nos han acostumbrado. Unos siguen el Cinismo Leninismo, los otros el Cinismo Electoral.

No se trataría, tampoco, de hacer ricos a los pobres o de lograr que las migajas que caen de las Mesas Espléndidas sean más abundantes. Se trataría de construir entre "ricos" y "pobres" una realidad que sea inédita para ambos (Hay que liberar al Oprimido, pero también al Opresor, ha declarado Mandela). Si existe una unidad misteriosa que jala el Espíritu y el Saber Humano hacia Adelante y hacia Arriba (sin esta realidad la Ciencia sería imposible: habría tantas "ciencias" y "teologías" cuantos científicos y espiritualistas), por lógica elemental todo este despelote debe esconder una deriva donde ser Capitalista, Comunista o Demócrata Formal pierdan sentido.

Vendría al punto recordar lo que Teilhard de Chardin escribió el 12 de diciembre de 1954 (en plena Guerra Fría):

"Ayer leí en TIME con más que interés un largo artículo sobre el proyecto, realmente internacional esta vez (también Rusia colabora), de un año geofísico (se refiere al Año Geofísico Internacional que se abriría en julio de 1957)... para adquirir una mejor "conciencia" científica del globo. Como unificación espiritual del hombre, es terriblemente superficial todavía. Pero este es el primer paso (...) y me conmueve profundamente este gran movimiento concertado en el que, por vez primera, al cabo de billones de años, se realizará un gesto unánime (unánimemente orientado) a escala de las dimensiones de la Tierra: El año uno de la noosfera"...

¿Cuándo se dará el segundo paso? ¿Será necesario que primero recibamos la cuenta que debemos pagar por lo que nuestro individualismo ha producido de despelote político, social y ecológico a escala planetaria...? ¿Se debe despilfarrar más sangre de inocentes y densificar más la desesperanza de millones de Indignados?....

Increíble que con aquel precedente de hace 55 años, todavía existan "luchadores populares" que se den el lujo de vociferar: ¡No a la Globalización.....!

R: —Amigo, totalmente de acuerdo con usted. Una conciencia distinta es lo que necesita este mundo; sin fes políticas ni acuerdos desde la letra muerta; sin constituciones que no conducen a ninguna parte: ni al entendimiento, ni a la paz, ni a la solución de los problemas. Una nueva conciencia donde desaparezcan los tiranos mediadores entre un bien utópico y la nada espectacular que nos arrastra. Una esperanza sin teóricos ni sacerdotales sermones sobre lo inalcanzable; una realidad sin cenáculos montados por el pueblo en espera de prebendas, sin congresos altaneros donde la falacia es fachada inocultable, manchada con verbo sin vergüenza; un estado donde la sinceridad de la conciencia humana no sea humillada por la rabia y la vergüenza; un camino donde cada posición no sea el resultado de la competencia dispareja, donde la palabra no sea el proceder de la venganza, donde el odio no tenga razón de ser porque el corazón así lo siente y lo entiende, como ley que no necesita ser proclamada por la verborrea de la hipocresía pública. Una conciencia distinta, sin lugar para sátrapas disfrazados de bondad, demagogos que no han probado la intención de la sinceridad.

El mundo es un organismo gobernado por fuerzas espirituales: las de todos, la de él, ella, nosotros, vosotros, tú, yo; fuerzas que han venido en bancarrota porque han dado el privilegio a la utilidad, a la desgracia de repartirse la tajada, al prurito de creer que la ventaja material es el bien supremo y único, aspiración que debe llenar nuestros pobres pulmones desvencijados por la torpeza; fuerzas que comienzan en nosotros mismos, en cada uno de nosotros, y no en la abstracción sacralizada de un estado teórico, inexistente; o mejor dicho, existente pero en actos de vandalismo y barbarie, en la desconsideración del bien público, en la defensa de los intereses de unos pocos y no en la de todos; un estado existente en la práctica de la demagogia desvergonzada pero no en el cultivo fraterno del bien y la verdad.

Me pregunto yo si es necesario tanto bla-bla-bla público, altisonante, acerca de la realidad política, económica y social de este mundo que nos traga como un fantasma insaciable; me pregunto si es necesario tanto estandarte y slogans en nombre patrias e ideales que no existen; me pregunto si es necesaria tanta espectacular apariencia, avalada por  toda esta confundida humanidad pedante de la que formamos coro a gritos. Me pregunto si no podemos irnos a otra parte, donde dejen de existir tantas mascaradas y resabios que nos han inculcado en la sangre hasta que nos tornamos cenizas desechables y olvidadas...

Creo que estamos en una hora siniestra de la historia, o tal vez siempre hemos estado en ella con el empuje de la inercia... Es hora de que repiquen otras campanas en el alma de los pueblos.

(*) Álvaro Thomas Mosquera: arquitecto, artista, intelectual de Popayán.

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