sábado, 7 de julio de 2012

LA NUEVA REPUBLICA DEL MESIAS


JOSE LOPEZ HURTADO

En el exclusivo Club El Nogal de Bogotá, se acaba esta semana de lanzar el manifiesto para la construcción de la nueva República de Colombia. Y el extenso documento, que pretende dar fundamento a un decálogo final, se envió desde la clandestinidad por el renuente ex Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, quien, para ser justos, ya no ostenta la triste condición de prófugo, pues la boleta de captura se revocó, sino simplemente la de una persona, con domicilio desconocido de todas maneras, que no ha querido presentarse a rendir cuentas a la justicia por los graves cargos que se le imputan, pues estima que al igual que otros allegados íntimos a Uribe, son perseguidos políticos del actual régimen.

En el aristocrático recinto se reunió a manteles la crema y nata de la derecha colombiana, “viuda del poder”, que busca a como dé lugar, instalarse de nuevo en la Casa de Nariño, no por cuatro años según lo establece la ley, sino por ocho años y con reelección presidencial incluida, como se cuida de resaltar el histórico documento, similar a aquél con el que los paramilitares con el punible concierto de algunos políticos, hoy purgando sentencias, pretendían "refundar" la patria.

Por supuesto, que hay que hacer un esfuerzo sobrenatural para digerir el mamotreto lleno de referencias históricas desde el gobierno de Pastrana y Samper, tiempos desde los cuales, dice, Colombia equivocó su rumbo al tratar de dialogar sobre la paz. O sea el único camino es el militarista. Más adelante, se queja del “error costoso”, que significó la segunda pretendida reelección del ‘Mesías’, que abrió una fisura por medio de la cual, con jugadas de tahúr, Santos supo aprovechar.

Pretende así mismo el documento, adelantar una definición del santismo, como escuela política que gira alrededor de la premisa de que el actual Presidente es un “traidor a su clase”, porque no de otra manera se explica que haya colocado a los dos más recalcitrantes enemigos, Vargas y Juan Camilo Restrepo, en puestos claves del gobierno. No obstante, abona a Santos “su manejo de las diferencias de salón”.

El capítulo que sigue se intitula “No a la reelección de la mentira”, y es una invitación a un "juicio político" al primer mandatario, por gobernar con la “agenda de los opositores”, con esa soberbia propia que es característica del mejor estilo uribista.

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Los acápites siguientes incluyen la urgente convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que no deberá contemplar en ningún momento la revocatoria del mandato de los congresistas elegidos en 2014, además de fortalecer el fuero militar por actos cometidos en razón del servicio, y finalmente contempla como cualquier lectura sagrada, el Decálogo final, remedio para todos los males que aquejan a saber:

v Reconocer que el uribismo se equivocó al elegir a Santos; iniciar una férrea campaña contra la reelección del actual Presidente e identificación de tres candidatos: el presidencial, el cabeza de lista del Senado de la República y el de la lista para la ANC. Cabe resaltar que uno de los diez puntos subraya la necesidad de que en adelante los periodos presidenciales sean de ocho años, con la posibilidad de la reelección.
v Se intuye a manera de castigo contra el Partido de la U, por formar parte de la Unidad Nacional que acompaña a Santos, la posibilidad de su reforma o disolución, en el peor de los casos.

En términos generales esta es la milagrosa fórmula de los uribistas, incluido por supuesto el inefable José Obdulio Gaviria y el no menos impotable Plinio Apuleyo Mendoza, para salvar al país del abismo al que lo ha conducido el presente gobierno, porque según el documento “Santos no piensa en el futuro de Colombia , sino en su futuro personal”.

Desde la penumbra de los más recónditos sentimientos de amargura personal, se le acaba de trazar el nuevo rumbo a Colombia. Váyase a saber si desde la selva colombiana... o desde cualquier encopetada capital europea - porque eso sí les fascina -, se ha reorientado el torcido camino de la democracia colombiana.

Este, el loco diagnóstico de un siquiatra en retirada.

Sólo falta que aparezca el ‘Mesías’.

* Analista Internacional, colombiano.

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