jueves, 1 de noviembre de 2012

CUANDO EL MINUTO TIENE TREINTA SEGUNDOS


Reinel Gutiérrez

Por convención y dentro del orden para fraccionar y emplear el tiempo se determinó que un minuto tiene treinta segundos, argumento y concepto irrebatibles.

0tras cosas podrán discutirse pero no que una hora tenga sesenta minutos, o que se alarguen los meses y los años. Sucede que en la vertiginosa época actual, se le da el verdadero valor al tiempo, mucho mas que cuando alguien pensó que es oro.

En la radio y la televisión se venden minutos y segundos, para manejar una exactitud, y no desperdiciar nada porque puede sobrevenir un colapso económico.

Un comerciante que quiera anunciar lo suficiente de su negocio en una amplia arenga, tendrá que pagar por el tiempo que dure la lectura del texto, y algo similar con la imagen en televisión.

Por este motivo algo parecido ocurre con los teléfonos móviles pero con una trampa diferente, y es que en algunas estrategias de venta el minuto tiene treinta segundos por determinado valor.

El cliente ignora esto, así como siempre nunca supo que el lechero le agregaba agua a la leche, el expendedor de carne calibra diferente la balanza para pesar, y siempre compró el pan que cayó de las manos del fabricante y rodó por el piso, pero como "ojos que no ven, corazón que no siente", no pasa nada.

"El vivo vive del bobo", dijo una vez un gran pensador, y dejó esa consigna para todas las generaciones, donde unos se aprovechan de los otros, o como dice la teoría izquierdista, "la explotación del hombre por el hombre".

Por esto, no es de alarmarse que en poco tiempo el minuto sea de quince segundos, porque las cosas cambian, y si es para obtener ganancias, mucho más. ¿Quien podrá defendernos? ¿Será el presidente, el ministro, el arzobispo, el guerrillero, la reina de belleza, o el Chapulín Colorado?

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