domingo, 28 de octubre de 2012

Juegos de la incompetencia


FABIO ARÉVALO ROSERO MD

El fracaso de gobernantes y dirigentes provincianos inicia cuando anteponen su mediocridad y mezquindad, ante mínimas acciones de grandeza. Son prevenidos y sectarios, prefieren sacrificar beneficios colectivos por intereses particulares, obrando bajo anacrónicos principios de gobierno, cobijados por la llamada “politiquería”. Cumplen deficientemente, con escasas o nulas posibilidades transformadoras de la sociedad, pasando a la historia por sus miserias.

Ejemplo de ello es el proyecto de Juegos Nacionales para el Cauca. Desde el 2002 fue concebido como una propuesta ambiciosa, transformadora y con grandes posibilidades de desarrollo en diversos frentes, y no como el adefesio en que terminaron convirtiéndolo incompetentes dirigentes. Es lastimoso que personajes que son más antítesis de un buen estilo de vida estén de manera contradictoria manipulando una propuesta que debería darle verdadero desarrollo a la región. Pero más aun transformarla culturalmente casi de raíz.

Es inaceptable que la incoherencia frente a un modo de vida activo y saludable, se imponga al relacionar este proceso con actores sedentarios, de papada enfermiza, prominente barriga, obesos e imagen incompatible con el deporte, enviando confuso mensaje a la comunidad. ¿Será que la prioridad es su propio negocio e intereses personales, antes que logros colectivos como originalmente se concibió? Profesionales valiosos, coherentes, “pilos” y competentes los hay de sobra, pero no dispuestos aceptar las condiciones de la vieja política, con poco interés en un generoso desarrollo social.

Conseguir esta sede fue arduo trabajo de unos seis años, hecho exclusivamente por el suscrito con inversiones personales de todo orden hasta el 31 de marzo de 2008, fecha límite. En la región antes de vencerse el plazo, nadie tuvo mínimo interés por trabajar para conseguir esta adjudicación. Hoy es fácil identificar a gobernantes y dirigentes de doble moral, que aprovechan, para “ganar indulgencias con padrenuestros ajenos”, haciendo daño al proyecto, maltratando a la comunidad y desconociendo el legítimo trabajo de aquellos capaces de hacer gestión exitosa. La envidia los carcome, los enferma ante su propia incapacidad. Son los mismos infames que hoy a usted le dan la espalda y que mañana la vida los obligará a mirarle a la cara.

La grandeza de las personas se mide por la lealtad de su corazón y la humildad de su alma, pero esos personajillos están lejos de ello. Mejor estarían afectos por otras prácticas, nada ejemplares y más antideportivas. Afortunadamente el mundo civilizado evoluciona y el caso del dopaje de Armstrong sancionado ejemplarmente es una muestra de ello. ¿Será ética y legalmente legítimo que quienes hayan hecho trampa y delinquido a través del dopaje probado, ocupen cargos directivos en el deporte en algún lugar del mundo?

Qué tristeza con el daño hecho al proyecto original de juegos que mucho nos costó conseguir. A la comunidad la engañan exigiéndole conformarse con las migajas que quedaron. Deportivamente podrían salvarse consiguiendo mínimo 30 medallas con más de 10 títulos, por la lógica de ser locales y para superar lo hecho hace 20 años. De lo contrario que se ahorren explicaciones y disculpas, que solo confirmarán un fracaso y su incompetencia. El Gobernador, debe estar muy atento, puede estarle creciendo el monstruo por dentro.

Huyendo de nocivos dirigentes de pésimos hábitos, veamos lo que si mejora nuestra vida:



Apostilla: Soy autor intelectual y gestor de la propuesta de Juegos Nacionales. La presenté originalmente para el 2008, pero en reunión en el 2003 con el Presidente Uribe, con testigos de alto nivel se comprometió en darnos respaldo para los juegos 2012. Presenté de nuevo la postulación el 31 de marzo del 2008 (día en que se vencía el plazo). Hasta ese momento nadie mostraba interés en los juegos, hasta que el gobierno cumplió lo prometido y fue confirmada la sede. El proyecto daba la oportunidad para transformar la región en diversos frentes. La llegada de personajes con otros intereses lo opacaron convirtiéndolo en certamen sin ambiciones. La historia juzgará el daño hecho y la oportunidad perdida. Al menos deportivamente pueden salvarse, logrando al menos unas 30 medallas, que dadas las condiciones de local no sería difícil. Hace 20 años conseguimos 28 de visitantes. Nos queda la satisfacción del cumplimiento al alcanzar la sede y haber generado cientos de empleos transitorios, incluyendo a los oportunistas.

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