lunes, 21 de enero de 2013

PADRES TACAÑOS, HIJOS MEDIOCRES


Marco Antonio Valencia Calle

Cada inicio de año escolar los telenoticieros privados tienen una sección que titulan “los útiles inútiles”, para ridiculizar a los colegios, que según ellos, solicitan algo distinto a un cuaderno; burlita que cala hondo en subconsciente de las mentalidades pobres, y se va armando una seudo-revolución manipulada para rechazar los útiles escolares en todo el país.

Años atrás le escribí a un Defensor del Televidente para interceder por la Educación, la Escuela y El Maestro (así, con mayúsculas). Pero lo único que logré fue que dejaran de publicar el nombre de la institución y siguieron diciéndole a los padres de familia que pedir un libro, una escuadra o un rollo de papel higiénico, era una exageración escandalosa.

En mi carta argumentaba que la escuela debe movilizar todos los recursos a su alcance para una educación de excelencia; que la educación, como todas las cosas buenas de la vida es costosa; que para lograr la motivación y el interés de nuestros niños necesitamos más que un lapicero y un cuaderno; que se requieren herramientas para investigar, explorar, experimentar, leer, ver, conocer, manipular, etc.

Todos los países desarrollados comenzaron por cambiar la educación tradicional y carente de sentido que tenían, y reconocen que su punto de partida para diferenciarse de los países pobres, comenzó con más capital y más recursos para el sector educativo.

Este país necesita que los padres de familia crean en la educación que tienen, que inviertan sin miedo en ella, que apoyen a sus hijos, a sus docentes, a sus instituciones educativas, si quieren hacer las cosas bien. “En comida, en medicinas y en educación” no se puede ser tacaño enseñaban los abuelos, y eso es más que una verdad.

Salir de la pobreza nunca ha sido fácil, pero la educación es una alternativa fiable. Y una educación buena que permita logros efectivos requiere trabajo, inversión y sacrificio.

El mundo de hoy necesita educar a sus nuevas generaciones en temas de ciencia, emprendimiento, tecnología, informática, liderazgo, idiomas, artes… y nada de eso es barato, y con teorías y blablablá no se aprende nada. El padre de familia debe saber que invertir en la educación de sus hijos es un sacrificio que vale la pena.

A los ricos y poderosos no les conviene un pueblo mejor educado, y las cadenas de televisión privadas hacen y dicen lo que piensan los ricos y poderosos. Por eso, su propuesta de ridiculizar a los colegios es sospechosa, no tiene sentido, no ayudan a construir un país con gente mejor preparada.

Señores padres de familia: Para lograr la paz, para lograr la riqueza, este país debe educar nuevas generaciones. No sea tacaño, no le de miedo, haga lo correcto, invierta en la educación de sus hijos.

Marco Antonio Valencia Calle
tiwtter: @valenciacalle
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