martes, 25 de septiembre de 2012

TRES CEROS SON NADA PARA MINHACIENDA



TRES CEROS SON NADA PARA MINHACIENDA


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Locombiano

¿Cuándo en Locombia donde vegeto, en la Marcelia de Libaniel, en Macondo de Gabriel, en Genovia de la Hathaway los ceros han valido? Tal vez ni el 1 ni el 2. De pronto del 3 en adelante. ¿Quién lo inventó que no pensó en los genios que mandan nuestra economía tan ufana en estos tiempos de crisis eurogrecorromana? Aquí no hace falta una reforma tributaria, lo dijo hoy martes sonriente Cárdenas Santamaría.

Borrar los ceros de un millar es tan fácil. Como en internet. Cuando uno lo escribe en Word y se da cuenta, los puede borrar con solo retroceder el dedo. Mucho más si se maneja el blackberry o una Tablet digital. ¿A qué tanto afán, señores de la Hacienda Pública, señores de la Banca multinacional, señores de Fedesarrollo, señores del café? ¿Por qué tanto problema? ¿A qué viene la pregunta a los ignaros hombres de la plebe?

La niños en la calle miran las moneditas tan lindas de a 50 pesos, las de 100 y las de 1000. Tan poco han costado hacerlas, diseñarlas, echarles minio blanco y lustrarlas con aserrín… Pero si hay que acabarlas mañana, somos la economía más floreciente del mundo, y podemos darnos ese lujo. Aquí no llega el gorgojo, ni la gripa aviar, ni la fiebre holandesa. Para eso hicimos el TLC, para darle gusto a EE.UU. y parecernos a su estilo de vida y poder sacar de la cartera billetes verdes con nuestro tío Sam.

Si acabar con nuestros héroes Torres, Garavito, Gaitán o con nuestras heliconias o catleya triana teñida en el papel no cuesta nada. Todo es cuestión de voluntad política de nuestros congresistas sabios y dormidos. Con solo un pupitrazo al día siguiente se puede inundar de dólares Locombia. Podemos pagarle al gran Treasure de USA y sale y vale. No tendremos que imprimir billetes de nada ni quarters ni dimes. Esa moneda es corriente hace mucho tiempo entre nosotros. Miopes los que no lo piensan así, señores de la Casa de Moneda.

Locombia es sostenible económicamente, así está demostrado, sin retorcidos silogismos. No es cierto lo que decía el pasado ministro Echeverri. O, si no, por qué tanta creación de burós en el alto Gobierno, asesores aquí y acullá, Agencias para cada ministerio y para dar licencias, conjueces cuando hay vacantes o impedimentos para ajustar pensión, secretarios del Congreso, dietas de parlamentarios. Hay plata hasta para echar pa´lualto. Lo que no hay es plata para pensiones de la ralea ni para salud sin subsidio ni para el POS, ni para subir el salario mínimo.

En realidad, de un plumazo podemos acabar con las denominaciones de nuestro anticuado y monacal dinero rolo. A ver. ¿Qué dirá nuestro Procurador? Tal vez él lo defienda porque huele a rancio y patriótico. ¿A qué viene tanta alharaca? Usted tiene un millón y le pesa en el bolsillo, porque no son dólares aunque tengan seis ceros. Eso no lo podemos evitar. ¿A qué viene tanta tirria contra los pobres tres ceros? Hoy una monedita de 50 pesos no vale mucho. Vale más el oso que se nos pinta en la cara.

Cuánta plata hemos botado en la tal seguridad, en ak47, en aviones que no encuentran a los Farc ni a los elenos ni a los paras ni a los bacrines, en charreteras elegantes de Santoyo y ascensos de otros dignos generales. Sí, sí, digamos que se acabe el peso locombiano y que viva el dollar, como en Perú, Ecuador, Namibia, Jamaica, Liberia, países que nos precedieron y nadan ahora en riqueza por el cambio tan cacareado.

Coletilla: - Cuando se acaben los tres ceros, ¿cuánto queda pesando en el bolsillo un salario mínimo o el valor de un huevo o de una coke?

24-09-12                            5:06 p.m.

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