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sábado, 21 de julio de 2012

SOBRE EL CONFLICTO ACTUAL EN EL CAUCA



Por: Andrés Felipe Gil
17 de Julio de 2012

Los acontecimientos ocurridos en el Cauca en los últimos días, y que dan cuenta de una realidad que lleva varias décadas en esta región, nos obligan a reflexionar y debatir en torno a la realidad de la confrontación con las FARC y el sentido estratégico del Cauca para estas. Por ello voy a exponer algunos elementos que aporten en este sentido y nos permitan encontrar acciones positivas incluso desde la sociedad civil.
Vale la pena recordar que las FARC, casi desde su hito fundacional en 1964, tienen presencia en el departamento del Cauca, donde hoy operan 6 frentes y dos columnas móviles. En el Norte del departamento finaliza un triángulo importante para las FARC que inicia en la Macarena y que es caracterizado por ser montañoso, de difícil acceso y que ha servido de zona de retaguardia para la provisión para la guerra y el tráfico de narcóticos. Pero vale la pena sumar el hecho de que con la muerte del Mono Jojoy, analistas muy importantes de este grupo guerrillero, anunciaron el debilitamiento significativo del bloque oriental, lo cual deja como punta de lanza para la acumulación de acciones violentas al Comando Conjunto de Occidente y al Cauca como epicentro de este accionar.
Por otra parte, y con el ánimo de entender la nueva dinámica de acción de la guerrilla, es necesario saber que el éxito del Ejercito a partir del Plan Colombia, que permitió el fortalecimiento sin precedentes de este y que cambió la correlación de fuerzas en conflicto, sumado a la política de Seguridad Democrática por otro lado, siendo esta posible gracias a la anterior, obligaron a las FARC a volver a la estrategia de guerra de guerrillas, luego de haber avanzado a guerra de movimientos y casi alcanzar la guerra de posiciones en los años noventa. Esto significó para las FARC volver a las acciones a través de pequeños grupos, reunidos en las llamadas compañías móviles y unidades Tácticas de Combate, a través de lo cual soportan su accionar en más hostigamientos y menos enfrentamientos, en el uso de explosivos con fines terroristas y en una pronunciada actividad de milicias urbanas para la provisión de información, elementos de guerra y otras actividades delictivas. Estrategia esta que se concretó en el llamado Plan Renacer puesto en marcha en el 2008 bajo la dirección de Alfonso Cano. Lo cual habla de la alta capacidad adaptativa de esta organización.
Sin embargo, es necesario destacar que hoy como nunca antes se ha visto en la historia de las FARC, su proyecto político está completamente deslegitimado y cuenta con el mínimo respaldo de la población colombiana, adicionalmente, está sufriendo una acelerada descentralización en el interior de su organización, lo cual se traduce en una menor unidad de mando. Lo cual pone de manifiesto no solo el éxito de la ofensiva militar en los últimos años, sino también la necesidad de continuar con esta para lograr llevarla a un punto crítico y definitivo en la confrontación.
No cabe duda, y muy pocos colombianos pedirían lo contrario, que el gobierno nacional continuará con la ofensiva y que seguiremos viendo por parte de las FARC en el Cauca, mientras puedan hacerlo, acciones de alto impacto mediático como hostigamientos y retenes ilegales.
Por otra parte, y desde el punto de vista militar, de probarse la hipótesis según la cual el avión supertucano fue derribado con un misil tierra-aire accionado por las FARC, estaríamos presenciando un punto de inflexión significativo. Así como en su momento, el mundo vio que las guerras no fueron las mismas con la aparición de las AK47 en la segunda mitad del siglo XX y más recientemente con los Drones en la llamada Guerra contra el Terrorismo, la posible posesión y uso de misiles tierra-aire obligarán al ejército a recomponer su táctica ofensiva de una manera radical.
Por último, no podemos pasar por alto, que cada día las FARC, las Bacrim y otros grupos ilegales en el país se parecen más. En la medida en que sustentan su accionar por y para el negocio del narcotráfico. Sugiriendo que en el hipotético fin de las FARC, el rentable negocio del narcotráfico seguirá alimentando de sangre al país, ya no por este grupo sino por cualquier otro que asuma esta empresa criminal.

jueves, 19 de julio de 2012

QUIÉN TOMARÁ LAS DECISIONES


Por: Andrés Felipe Gil
17 de Julio de 2012

El mundo político definitivamente está pasando por un punto de inflexión muy importante. El activismo político a través de las redes sociales y otros medios electrónicos, permite que hoy en día grupos de interés y ciudadanos en general asuman posiciones, reaccionen o que puedan ejercer presión en tiempo real.

El último intento por reformar la Justicia en Colombia es solo un ejemplo. En poco tiempo la presión pública fue tal, que el gobierno decidió acudir, a través de un acto a todas luces inconstitucional, a frenar la reforma devolviéndola al congreso en un acto, no solo sin precedentes sino minando la legitimidad del poder legislativo. Así mismo, las manifestaciones en Europa ante posibles desmontes de los beneficios del estado de bienestar e incluso la primavera Árabe, son expresiones de la emergencia de un nuevo entorno en el quehacer político. Lo cual no debe ser juzgado por bueno o malo, sino que debe aceptarse como consecuencia lógica de la transición digital de la cotidianidad humana.

El problema radica en que ante el desafío de enfrentar las decisiones políticas al escrutinio público en tiempo real y recibir la reacción de manera inmediata y pública, los políticos están menos dispuestos a tomar decisiones necesarias pero de difícil aceptación pública. Algunos analistas le llaman a este fenómeno popularismo. Que haciendo un esfuerzo analítico podría suponerse que cada acto político o administrativo está sujeto a un consecuente referendo a través de las redes sociales, con la consecuencia de que el temor de los funcionarios públicos y de los políticos a enfrentarse a esto supone la inacción y la falta de decisión en problemas que requieren urgente atención pero que no son populares.

Ejemplo de las decisiones que en nuestro país pueden pasar al congelador por cuenta de este temor son la reforma tributaria y la reforma pensional. Claramente son temas que necesariamente afectarán los actuales beneficios o derechos de la mayoría de colombianos, pero que son necesarios en la medida de que la viabilidad fiscal del país en el mediano y largo plazo dependen de tomar estas costosas decisiones.

Una reflexión final resulta de este nuevo entorno en política y es que no hay ninguna manera de detener o soslayar esta nueva forma de participación política ciudadana, por el contrario, nuestras instituciones políticas tendrán que pensar en introducir estos efectos en la planeación y en la estimación de las consecuencias de la implementación de decisiones políticas.

miércoles, 18 de julio de 2012

NEUTRALIDAD DE LA COMUNIDAD INDIGENA


Por: Andrés Felipe Gil
17 Julio de 2012

El país y los caucanos reconocen en la organización indígena un ejemplo de orden comunitario, respeto por el territorio y tenacidad en la defensa de sus derechos e intereses. Si bien, algunos líderes reconocen que pocos miembros de la comunidad están de alguna manera involucrados en la guerrilla, lo mismo no puede decirse de la organización ni de sus líderes. Estos han demostrado un verdadero apego al principio de neutralidad en el conflicto entre las guerrillas y el ejército colombiano.

Sin embargo, en momentos en que la mayoría de colombianos reconocen en las FARC, por fuerza de los hechos para algunos y por efecto del sufrimiento directo para otros, no un grupo que reivindica intereses políticos o que se sustenta en la llamadas causas objetivas del conflicto, sino un anacrónico grupo que no encontró su papel en la democracia y que atenta contra el Estado en su conjunto, es necesario pedir por esta y otras tribunas, que las organizaciones indígenas del país declaren abierta y francamente su rechazo, como lo han hecho sin temores otras organizaciones civiles del país en otras ocasiones, a toda organización ilegal que atente por vía de las armas contra la organización estatal, incluyendo claramente a las FARC.

Esto reconoce de paso que las organizaciones indígenas son parte fundamental del Estado colombiano y que toda organización que atente contra este último, pone en riesgo a las mismas comunidades indígenas. Claramente, esto no significa que las organizaciones indígenas no continúen con las demandas y solicitudes en defensa del territorio y la autonomía.

Las organizaciones indígenas a través de su guardia indígena y los cabildos han demostrado que son respetables y serios exponentes del apego al orden ancestral y a su cosmovisión. Por eso una declaración de rechazo a las FARC, no solo es necesaria para su misma organización, sino que fortalecerá aún más la idea de defensa de un Estado colombiano pluriétnico que reconoce la autonomía y el territorio indígena.

La neutralidad es una condición insostenible, que no puede traducirse en atacar al Estado legítimo del cual hace parte integralmente la misma organización indígena, intentando expulsar al Ejército de su territorio. Es hora de solicitarle a la organización indígena una posición de rechazo directa a los grupos ilegales alzados en armas, incluyendo a las FARC.

Así como el Gobierno Nacional no permitiría que grupos de indígenas por las armas o por vías distintas a las que observa la constitución nacional, atenten contra los mismos gobiernos indígenas que legítima y democráticamente estén constituidos, la comunidad indígena debe rechazar las acciones y la existencia de las FARC.