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jueves, 28 de febrero de 2013

Reencuentro con la vida

Por Alfonso J. Luna Geller

Qué ordinarios somos todos los seres humanos y, sin embargo, a veces, cuán extraordinarios somos en circunstancias que a simple vista nos pueden parecer ordinarias. En este relato, todo se dio gracias a Internet, donde comenzamos, naturalmente, la nueva amistad. No recuerdo exactamente cómo fue el primer encuentro virtual, pero me marcó profundamente cuando me preguntó: ¿Y usted sí sabe con quién habla? Lo sabía por sus nombres y apellidos. De ahí en adelante se rompió el hielo y poco a poco fuimos avanzando en los nuevos sentimientos.


Era mi hija Sandra Liliana, a quien había dejado en su hogar materno hacía más de treinta años. Habíamos decidido, por encima de las circunstancias que determinaron la separación familiar, reencontrarnos y en pacto tácito, no avivar remotas laceraciones, para podernos reconocer bajo nuevas coyunturas. Lo menos que puedo decir es que me conmovió profundamente el reencuentro en el aeropuerto Bonilla Aragón procedente de Bogotá y que de paso me confortó la idea, difícil a veces de creer, aunque sepamos que es cierta, de la profunda humanidad de la que somos capaces: a pesar de los resentimientos y los desafectos que puede producir el olvido consentido, en el ser humano se impone siempre el amor y la ternura. 


Llenos ambos de una hermosa generosidad decidimos hacer un recorrido que nos permitiera regocijarnos en la alegría de jugar, como nunca había ocurrido. Nos fuimos en familia con mi otro hijo David, mis nietecitos Juan Nicolás y Juan Ángel, que iban de la mano de su madre Diana Marcela, a reencontrarnos con algo que nos motivara a ver la vida desde una opción novedosa en la que pudiéramos compartir nobles sentimientos. El escenario fue el zoológico de Cali, llenos de sonrisas que dan la bienvenida, con ojos que invitaban a compartir nuevamente la travesura de vivir. Fue algo así como una terapia, una integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida, para mí, un reencuentro con el placer único de estar vivo compartiendo con algunos familiares y con unos majestuosos testigos de la naturaleza viva.


Nunca había percibido cuanta hambre de cariño existe entre dos seres que tanto tiempo llevaban sin conocerse, a pesar de compartir la misma sangre; y la indescriptible recompensa que se siente luego de un abrazo que es recibido como un regalo del alma.


Testigos eran una madre-llama que también desplegaba todo su amor por el hijo que en nuestra presencia acababa de nacer; un maravilloso y colorido mundo acuático, un misterioso mundo de reptiles, serpientes, cocodrilos, babillas y tortugas; leones, avestruces y cebras que a su vez admiraban los saltos y brincos de varias especies de primates y el fascinante mundo de los anfibios.


Los niños nos ayudaban a sentirnos como en un bosque húmedo tropical y a disfrutar de los sonidos de las exóticas y coloridas especies de aves y los arcoíris que mostraban las mariposas, mejor dicho, una experiencia realmente inolvidable, maravillándonos inclusive, ante un tigre que aprendió a posar para los visitantes con la naturalidad del mejor artista.


Fue un reencuentro familiar muy emocionante, porque de pronto estuvimos envueltos en una oleada de cariño que contagiaba en el ambiente. Fue una velada deliciosa, y nos hemos despedido con la promesa de que nos volveremos a ver enseguida, para continuar con nuestro palique.


Una vez más, debo estar agradecido de la Vida….

domingo, 17 de febrero de 2013

Corrupción Vs. Libertad de expresión, en el Cauca


Por Alfonso J. Luna Geller

Temístocles le ordenó a todo su gabinete y allegados un bloqueo económico absoluto que conduzca a la desaparición física del diario Proclama del Cauca. Por lo visto este ha sido el gran sueño y prioridad del gobernante de “Todas las Oportunidades”.

La empresa Proclama del Cauca le acepta el reto y garantiza que la ilusa pretensión también le resultará infructuosa al gobernador y su equipo, no tanto por sus propias incapacidades sino por las fortalezas de Proclama que le permiten tener por fuera de su computo precisamente un presupuesto público que es manipulado, de manera arbitraria y discriminatoria, para perseguir paisanos y someter vasallos. Y le acepta el reto además, porque esta empresa no depende de un período como en el caso de Temístocles, que si le va mal al Cauca, llegará hasta el 31 de diciembre de 2015, ni un día más; mientras nosotros seguiremos de largo (obviamente que es posible que no sea siempre en cabeza de quien esto escribe, por aquello de lo mortal); pero si nos va bien será antes, cuando Sandra Morelli logre demostrar que lo que presentimos no es cierto, que en Colombia seguirá imponiéndose la impunidad sobre la corrupción, de la cual este gobernador es un notable paradigma.

Esta vulgar presión sobre los periodistas no es novedosa en el Cauca, ni somos las primeras víctimas del gobernante perseguidor; pero queremos dejar en evidencia esta maña, porque puede ser otra de las causas del histórico atraso que padece este departamento, el más miserable de Colombia, que ha sido conducido a esta situación, preciso, por estos gobernantes que confunden las prioridades y después no lo reconocen. De hecho, ya se ha cumplido el primer año del “castigo” que pretende infringirnos este gobierno por nuestra osadía e independencia periodística, un verdadero trofeo para enrostrarle a los pusilánimes, que no ven aquí una persecución contra el norte del Cauca patrocinada precisamente por quien debiera dar muestras de convivencia pacífica y de integridad territorial. Es que el atentado que fragua Temístocles y su equipo no es contra el director; en su pelea con él mismo no entiende que Proclama del Cauca es una institución, y por ello el desprecio que evidencia es hacia los miles de lectores diarios que no están sumidos en su confusión y que necesitan conocer quién los gobierna y para dónde es que conducen a esta sociedad; es contra los mejores columnistas y escritores del Cauca que utilizan a Proclama del Cauca como su medio para ejercer la libertad de expresión, es contra una región, contra el norte del Cauca, de la cual Proclama es prácticamente símbolo de libertad de prensa por más de 30 años y un patrimonio cultural; en fin, el de menos es el depositario de los odios de Temístocles por no haberse dejado someter, desconocedor absoluto de su dignidad.

Temístocles ha llegado al ridículo, tratando de posar de chantajista, inclusive el mismo día que vino el presidente a firmar el contrato-plan en Padilla, de insinuarles a algunos alcaldes que sigan su irresponsable ejemplo en contra de Proclama, pero lo han sacado con palmaditas en el hombro para no hacerlo sentir mal… discretos que han sido para no decirle como yo ahora, que ellos no tienen por qué acompañarlo en la terrible enfermedad de los corruptos: limitar la libertad de expresión y de prensa, establecer la censura con las presiones económicas de moda hoy en el Cauca.

Qué pena con los caucanos con este mandatario que no tiene ni idea de por qué aparece en los últimos lugares de la opinión pública, que arrastra en su desprestigio a todo un departamento, que asumió el poder no para pensar y trabajar en el desarrollo de sus pueblos sino para perseguir de manera abusiva a quienes afortunadamente no votamos por él.

Que un mandatario se fije como tarea prioritaria de obra de gobierno acabar con un medio de comunicación cuando en el mundo entero se trata es de su protección para garantizar la pulcritud, transparencia y responsabilidad frente a su sociedad, es un mensaje absolutamente claro de las intenciones de su gestión como gobernante.

Nunca he podido entender por qué un mandatario cree que su fugaz período significa todo o nada y se cree que tras de él no habrá futuro… Allá él y su confusión…

lunes, 28 de enero de 2013

Más amenazas, más oscuridad.


Por Alfonso J. Luna Geller

Pareciera que uno obligadamente tiene que ser monotemático y cansón, tratando de aportar valoraciones para que en nuestro entorno todos nos comprometiéramos en el alivio de las relaciones agresivas entre los integrantes de esta sociedad y recíprocamente, de los ciudadanos con sus gobernantes, esperando el bienestar social general. Pero lo pernicioso, lo que se critica y se pone en evidencia regularmente a través de los medios de comunicación, sigue ocurriendo a un ritmo desconcertante. Es como si fuéramos convocados a un reto: o ustedes los ilusos que creen que se puede mejorar la calidad de vida y acabar con la corrupción o nosotros, los violentos y quienes tenemos el “poder”.

Diego Luis Carabalí, un reconocido periodista nortecaucano se convirtió, la semana pasada, en nueva víctima de las amenazas de muerte para que deje de ejercer su oficio de toda la vida y renuncie a tanta “preguntadera”. Lo extraño de este asunto, que comenzó a ser investigado por las autoridades competentes, es que quien aparece como remitente de las amenazas al Facebook de Diego Luis es un menor de edad ya identificado, que al parecer ha sido utilizado para el efecto. Este incidente se origina, según se presume, porque Carabalí hizo unas peticiones de información, no respondidas, a la Secretaría de Tránsito y a la Secretaría de Educación y Cultura del Municipio de Santander de Quilichao, aunque advierte que no quiere ser “irresponsable” aseverando que las amenazas se deban a ello; que solo está informando lo ocurrido para que se tomen las medidas pertinentes. Lo cierto es que le llegaron estos mensajes: “le voy a decir algo, señor, deje de hacer esos comentarios estúpidos… borre eso ya, viejo marica, y deje de “acer” (sic) preguntas estúpidas, quite eso, no se vaya “acer” matar… vea, viejo “ijueputa” (sic) quite eso o yo la mafia q viene para santander mi grupo es de los de la 15 los perros santos nos vemos dieguito…”

En esas andamos por andar preguntando. No puede uno entender qué sociedad es la que algunas personas creen que hay que ayudar a construir. Hace relativamente poco tiempo por aquí algo huele muy mal con respecto al trabajo de algunos periodistas; todos tenemos derecho a sospechar. A pesar de todo, seremos insistentes en que uno de los requisitos para para lograr una gestión pública participativa, transparente, honesta y una democracia de calidad, es garantizar el derecho de acceso a la información pública, que además es una condición garante de otros derechos.

Y ése derecho es reconocido expresamente por el artículo 74 de la Constitución Política en los siguientes términos: “Todas las personas tienen derecho a acceder a los documentos públicos salvo los casos que establezca la ley”. Este precepto está ubicado en el Capítulo 2 del Título II de la Constitución (De los Derechos sociales, económicos y culturales), no obstante, la jurisprudencia constitucional ha reconocido su carácter de derecho fundamental.

La información pública es pues, como su nombre lo indica, un bien público, y por lo tanto las limitaciones para acceder a ella están señaladas por la Ley, por ejemplo, cuando su publicidad genera comprobados riesgos a la seguridad nacional o violaciones a la privacidad de las personas. Además, el acceso a la información es una herramienta fundamental en la lucha contra la corrupción y un requisito para el buen gobierno; motivar la desinformación, o no interesarse por ése derecho de las personas, siempre degenera en algunos que se creen que pueden lograr el silencio de los medios con las amenazas. Está comprobado que generalmente donde se niega, elude o se rehúsa la entrega oportuna de la información pública es porque se amparan escenarios propicios para la acción de los corruptos. Y eso la gente ya lo sabe; por eso el periodista no puede desconocer que el mayor enemigo de la libertad de prensa es el difícil acceso a la información pública.

Entonces el reto debiera ser: total transparencia como requisito indispensable para la credibilidad y la generación de progreso en una sociedad, y el sano equilibrio entre gobernados y gobernantes sobre la base de una legítima participación ciudadana en la toma de decisiones públicas con base en la información precisa que manejan.

viernes, 11 de enero de 2013

Pagar el impuesto de registro, otro martirio para los caucanos


Por Alfonso J. Luna Geller

Si por ejemplo, usted vive en Guapi, y tiene que pagar los $30.000 de impuesto de registro que le exigen para inscribir un acto, contrato o negocio jurídico documental, exclusivamente lo puede hacer en el centro, en la capital, en Popayán (por el ancestral atraso y centralismo que caracteriza al Cauca); entonces, debe gastarse como mínimo $880.000 que cuesta viajar desde este municipio costero hasta Cali por Satena; de allí a Popayán por la panamericana, para ahorrar costos y poder apreciar la inútil gestión oficial para el arreglo de dos puentes volados con explosivos hace más de ocho meses, que siguen tal como si apenas ayer hubieran ocurrido las detonaciones; permanecer en Popayán por lo menos dos días y deshacer el recorrido con su recibito; debe hacerlo feliz, porque seguramente el funcionario que recauda no estaba incapacitado ni en capacitación, rogando que todavía lo estén esperando para cerrar el negocio. El Cauca es un departamento costero sobre el Pacífico pero el litoral está totalmente aislado del resto de la región; si el caucano quiere conocer el mar, le queda más fácil llegar por tierra a Tolú, Coveñas, Cartagena o la Guajira que a Guapi, Timbiquí o López.

En cambio, si usted vive en Piamonte, el municipio petrolero del sur del Cauca, para pagar esos mismos 30 mil pesitos, también tiene que ir a Popayán. Entonces debe pasearse por tres departamentos para llegar. Pero es fácil, es como tomarse unas vacaciones: debe salir del pueblo hacia el muelle, abordar una canoa que se desplaza por el río Caquetá en un eterno y riesgoso viaje para arribar a Villagarzón, en el Putumayo, donde toma un camión (por allá no hay buses) que lo deja, sorteando inconcebibles trances, en la ciudad de Mocoa. Como apenas está en la cuarta parte del trayecto, debe decidir si hace el martirizante viaje Mocoa-Popayán (sale un bus diario a las cinco de la tarde), pero aconsejan que es “mejor” llegar por la ruta Pitalito (Huila), por donde tiene la oportunidad de vivir aventuras insospechadas y volver a conocer, al entrar al Cauca, el rezago económico-social que padecen las comunidades del oriente del departamento; descansa cuando llegue a Popayán, si psicológicamente puede, hasta que al fin pueda pararse frente a una ventanilla donde es atendido por unos funcionarios a punto de jubilarse, aunque les falta edad, que “comprenden perfectamente” todo lo que le tocó hacer para dejarle a la burocracia del centro su precioso aporte, supuestamente para la salud y el pasivo pensional de algunos caucanos, y con una “sonrisa amable” le expiden el dichoso recibo por 30.000 ‘pesitos’. Tranquilo, porque apenas está a mitad de camino. ¡Feliz regreso! me imagino que le desean quienes logran vislumbrar todo lo que usted, como otro héroe colombiano, tiene que hacer para compensar la absoluta falta de creatividad y capacidad de quienes asumen el gobierno regional dizque para facilitar la vida del ciudadano. Su regreso al municipio petrolero del Cauca, donde ya están acostumbrados a la exclusión, es igual pero obviamente peor. (¿Alguien sabe si al Cauca le tocan regalías por la explotación y producción petrolera, y qué las hacen?).

Pero la “dicha” y el despojo económico que se padece para pagar el ‘bendito’ impuesto de registro no sólo es para los de la costa, el sur, el oriente o el norte, también para quienes viven en los municipios del centro, todos deben viajar a Popayán, porque recaudarlo en la fuente es otro gravísimo problema de Estado que ningún gobernador ha podido resolver. Al fin y al cabo, estamos en el Cauca, el departamento más atrasado de este país, gracias a ellos ¿o a quiénes?

lunes, 7 de enero de 2013

Los políticos no tienen la culpa


Por Alfonso J. Luna Geller

Comenzando el año, cuando el DANE nos recordó los resultados de la gestión de nuestros gobernantes mostrando los índices de pobreza extrema que han logrado para el Cauca, dije “con tristeza e indignación, que la sociedad caucana sigue siendo víctima de la incapacidad histórica de sus dirigentes y mandatarios y de una burocracia absolutamente inoperante que se fortalece en medio de la miseria de su pueblo”. Luis Alberto, nuestro editor, dijo enseguida que dirigentes y mandatarios son apenas parte del problema, que responsables “somos todos, sin excepción, los que habitamos estas tierras caucanas” y que “de acuerdo con recientes estudios, la mejor salida para el Cauca y poder combatir el problema de la pobreza y los conflictos que genera, es enfrentarla mediante la alianza entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado”.

Sin entender a qué clase de alianza podría referirse Barrera, y a pesar de la contrariedad inicial que sentí al leerlo, porque nos metió a todos en el mismo costal de la corrupción y la mediocridad tradicional del liderazgo caucano, pronto le concedí parte de la razón, aunque sigo creyendo que la clase política y dirigente es culpable forzosa. Es Estado y es gobierno, una temporada ejerce en el legislativo, otra en el ejecutivo y se pasea cuando puede o quiere por el judicial, lo hace en cuerpo propio o ajeno, es la que diseña y aplica políticas de manera excluyente y tiene la fuerza para hacerlas cumplir; dicta normas a su amaño y se auto-controla, determina impuestos, fija precios, hace presupuestos, aprueba planes de desarrollo, conpes, contratos-planes, y todo ese mundo de cosas que la sociedad civil ni entiende, para disponer de los recursos del pueblo, que pueden hacerlo próspero o sumirlo en la pobreza extrema. Y casi todos saben qué se ha hecho, y se hace, con la mayor parte de los dineros públicos: lo confirma el DANE regularmente. Aunque somos víctimas de los mandatarios, también somos responsables de nuestra pobreza, como dice Luis Alberto, pero creo que no es por falta de alianzas sino por aquello que recitaban los abuelos: ‘chupen, por bobos’.

Yo entiendo que “una alianza entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado” es la que se proyecta cada vez que hay elecciones; es una oportunidad pero se desperdicia; las ‘grandes mayorías’ (según el DANE la pobreza en el Cauca abarca al 62% de los habitantes) siempre eligen a los que ya conocemos, a los que tienen el poder de hacerse elegir aprovechándose de esa condición popular; entonces, la ‘alianza’ se concreta con un tamal, una teja de zinc, unos cuantos billetes, un cuento, una promesa, o cualquier cosa que a cambio de ‘feliz’ instante, garantice la miseria cuasi-eterna del elector, para bien del elegido. Es el permiso legal que otorgan aquellas mayorías. Y sus dueños las necesitan así, sumisas y subyugadas, pues constituyen su patrimonio electoral que puede dejarse como legado familiar o negociarse cuando sea necesario. Así es nuestro Cauca, nuestra cruel realidad y ahí tiene razón Luis Alberto: esas mayorías también son responsables de que las cosas sigan igual y peores, después de cada elección.

Y más cruel, todavía, como lo dije en aquel escrito, “no hay indicios de que estas perversas realidades vayan a cambiar en el inmediato futuro, superar estas circunstancias requeriría la reeducación cívica de una sociedad anestesiada”; para muestra, un botón: cuando los más estudiados se refieren al mandatario, lo escriben con mayúsculas, demostrando un sometimiento y una pleitesía provocadora hacia quien recibe el mandato; sin entender que el mandatario no es el que manda sino el que debe hacer el “mandado” que le impuso su mandante, el pueblo, y en estas paradojas y muchas otras confusiones lingüísticas y conceptuales andan nuestras vidas, de ahí que tengamos que concluir que en realidad, los políticos no tienen toda la culpa, sino que se aprovechan…

jueves, 3 de enero de 2013

El Cauca, sin responsabilidad cívica


Por Alfonso J. Luna Geller

Conocidos los índices de pobreza y desigualdad de ingresos 2010-2011 dados a conocer este principio de año por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas –DANE-, debemos deducir, con tristeza e indignación, que la sociedad caucana sigue siendo víctima de la incapacidad histórica de sus dirigentes y mandatarios y de una burocracia absolutamente inoperante que se fortalece en medio de la miseria de su pueblo.

Al Cauca no le ha servido para nada haberle aportado a la república no sé exactamente cuántos presidentes, en todo caso muchos; ni la infinidad de hombres supuestamente ilustres que no fueron capaces de crear un sistema de desarrollo social seguro al largo plazo, autofinanciable, de buena calidad y sin corrupción, sino todo lo contrario, para su enriquecimiento excluyente dando origen a las estadísticas que hoy registra el DANE. El Cauca ha sido víctima histórica de sus propios dirigentes, especializados en una oratoria electorera que les sirve para someter a sus coterráneos en la ignorancia, superviviendo en la extrema pobreza, que es el caldo de cultivo apropiado para pintarles pajaritos en el aire con rimbombantes nombres, y persuadiendo siempre que no es hoy sino mañana, después de elegidos, cuando llegará la salud, educación, trabajo, sustento y vivienda. Así es el ciclo histórico de la miseria del pueblo caucano hasta cuando llegan nuevas elecciones y volvemos a lo mismo, y otra… y otra… Es la ignorancia consentida y estimulada por una clase domesticadora que se hace elegir cuantas veces quiera. Un pueblo culto, ilustrado, bien informado, no puede ser sometido a tanta infamia, y por eso, los índices de miseria que nos restriegan en la cara, no se resisten sino en ciertas sociedades, como la nuestra.

Otra esperanza frustrada fue el reincidente gobierno departamental que terminó el primer año sin ninguna expectativa cumplida, tanto que les dio pena seguir repitiendo la consigna con que iniciaron: ‘para volver a creer 2012-2015’ y la cambiaron por una menos comprometedora, más gaseosa, que sirve para todo y para nada: ‘Cauca: todas las oportunidades’. Un semestre implementando un supuesto plan de desarrollo y el otro un contrato-plan de la presidencia, que no quiso firmar el presidente. Perdido el año, el Cauca volvió a evidenciar lo que hacen sus dirigentes cuando están en el poder: apoderarse de lo público en beneficio personal o de los cercanos a sus andanzas, y por eso el gobernador hoy está sub-judice. Igualmente, fueron hechos trascendentes la destrucción de la precaria infraestructura vial sobre la panamericana y la negativa a su rehabilitación por falta de gestión; además, se realizó un ajuste burocrático anunciado para “modernizar su estructura para impulsar más eficazmente el departamento, ser más competitivo y elevar la calidad de vida de los caucanos”, que es otro cuento sospechosamente diseñado para adecuar la burocracia a las nuevas elecciones, en un nuevo intento de mandar otra vez al Congreso a la exprofesora Gema López a hacer el ridículo a nombre de los caucanos.

Aquí, en el Cauca, hay un círculo vicioso muy grave: unos dirigentes que no pudieron y no quisieron trabajar por el bien de sus colectividades y nos entregan un departamento prácticamente sin opciones y unas comunidades reducidas a recibir migajas y unos puesticos en la burocracia a cambio de ‘trabajar’ en la (re) elección de esos mismos dirigentes o sus serviles, que son la causa de todo lo que nos muestra el DANE: el departamento con mayor pobreza extrema de Colombia. Y más grave aún: no hay indicios de que estas perversas realidades vayan a cambiar en el inmediato futuro, superar estas circunstancias requeriría la reeducación cívica de una sociedad anestesiada.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Un niño en la oscuridad


Por Alfonso J. Luna Geller

Eran casi las nueve de la noche del domingo 30 de diciembre. En el parque principal de Santander de Quilichao había aglomeración familiar y todas las bancas ocupadas por gente alegre y festiva, preparándose para despedir el año. Mirábamos escrutadores, con el periodista Diego Luis Carabalí, el estreno del alumbrado público permanente para el parque General Francisco de Paula Santander, obra ejecutada por el contratista Hetelmer Escobar Balanta, cuando, de repente, se nos sentó a nuestro lado un niño, bien vestido, creo que estrenando de pies a cabeza, de finas facciones, piel clara, buenos modales y con facilidad de expresión.

Nos sorprendió cuando nos pidió que le diéramos algo de comer. ¿Andas solo? Le preguntamos. Sí, siempre lo hago. Pero… ¿cuántos años tienes? –Tengo nueve. ¿Estudias? –Sí, terminé tercero. Ya, ¿y tus padres? -No tengo papá… mi mamá salió a las ocho de la mañana para Cali, me dejó en la calle y espero que regrese hoy… -¡Cómo así! ¿Y dónde almorzaste? Dudándolo, respondió que en un restaurante donde trabaja una tía. ¿Dónde vives? –En el barrio Betania (En Quilichao, con el alto índice de consumo de sustancias psicoactivas, derroche boca-boca de bebidas alcohólicas, peligros permanentes en las vías por las velocidades de vértigo con que gente enfiestada conduce a esas horas motos y automóviles, inseguridad rampante, calles oscuras, casos de víctimas de violencia sexual, por todo eso, y más, Betania es un barrio que queda muy lejos, desde el parque principal, para un chico de su edad). ¿Te sabes el número del celular de tu mamá? – Sí, es el 312 811… cuando vio que simultáneamente nos dictaba el número íbamos marcándolo en nuestro aparato telefónico... olvidó el resto de números… Intentamos comunicarnos con alguien del Bienestar Familiar pero, claro, como todo el mundo anda enrumbado, la burocracia no se vuelve a conectar sino bien entrado el año nuevo… Quisimos llamar al cuadrante de la Policía, cuando el chico salió corriendo y se perdió entre la multitud…

En Quilichao es común encontrar en las calles niños completamente solos, abandonados a su suerte, circunstancia que se está volviendo pan de cada día. Es casi increíble que existan hombres y mujeres que no tienen el valor de afrontar las consecuencias de sus actos, abandonan a sus hijos para librarse de aquella responsabilidad que tienen sobre ellos.

No juzgo a nadie, pero tampoco me explico que haya motivos tan fuertes para que aquellas personas que pudieron dar vida a un ser inocente sean capaces de desprenderse y dejarlo, para ver si él tiene la suerte de que alguien milagroso que lo encuentre se apiade de ellos y les den esa vida que sus progenitores se niegan a darle.

Las sociedades donde existe autoridad y entidades responsables de la niñez, respetables y respetadas, tienen menores índices de abandono de niños. Esta es otra señal de alerta en Santander de Quilichao, donde el maltrato psicológico ocurre cotidianamente haciendo víctimas a los niños; niños que obligadamente van a parar allá, adonde todos sabemos, pero lo permitimos muchas veces, haciéndonos los que no entendemos por qué la sociedad actual está como está.

El maltrato sicológico contra los niños se evidencia a cada instante cuando alguien intencionalmente no le suministra al niño alimento, vivienda, permite que el niño presencie actos de violencia o maltrato severo entre los padres o adultos, ignora, insulta o amenaza al niño con violencia, no le suministra un ambiente seguro ni apoyo emocional o muestra descuido imprudente por el bienestar del niño.

Otra evidencia para los encargados de la prevención, de los programas comunitarios que deben realizar trabajadoras sociales, o de los programas escolares diseñados para mejorar la crianza, la comunicación y la propia imagen, así como para la identificación de niños maltratados, que son planes y proyectos que quedan muy bonitos, adornando las oficinas de la burocracia del ICBF o las correspondientes de las alcaldías.

Las consecuencias de no prevenir son muy graves: tendencia a sufrir trastornos de conducta que conducen al niño, primero a la falta de valores y de allí a la delincuencia. ¿Los responsables? Luego, hablamos, ¡ahora estamos de rumba!

viernes, 28 de diciembre de 2012

¡FELIZ AÑO! - Proclama del Cauca 2013



Gracias por los apreciados mensajes que hemos recibido por el anuncio del nuevo proyecto editorial 2013 que realizará Proclama del Cauca - Empresa Asociativa de Trabajo E.A.T. Se trata, al cumplir los primeros 30 años de ejercicio periodístico, de reorganizar y ampliar la base de asociados industriales (no capitalistas, o bueno, también, si resultan) de la empresa, que tiene que ser rentable, pero con una misión pública. Estaremos agrupados en tres sectores: Redacción (elaboración de contenidos diarios, excepto los publicitarios y diseño de las páginas), Administración (publicidad, promoción, contabilidad, personal, compras y suministros, informática, etc.) y Producción (composición, montaje, impresión y distribución de material impreso). Nuestro compromiso es garantizar la presentación de un diario virtual y un semanario impreso que privilegien la inteligencia, la independencia, el comportamiento ético y responsable, y la creación de productos de calidad para satisfacer las necesidades de información, expresión, deliberación y entretenimiento.

La administración de la empresa, por su particularidad social, ha tenido en cuenta la medición de riesgos y apuestas editoriales en esta época de cambios acelerados, en que la realidad se muestra fuertemente competitiva, con mercados dinámicos, y una tecnología avasallante. Por ello ha diseñado estrategias muy precisas para asumir el cambio, siendo conscientes de que Proclama del Cauca es un eje clave de la estructura ciudadana moderna, y justamente, considerada un ariete imprescindible de la libertad en democracia en el departamento del Cauca. Será, de todos modos, una célula social que al entrar en funcionamiento como se ha concebido, pondrá necesariamente en acción energías sociales positivas, sin descartar, obvio, los consabidos conflictos provenientes de las presiones políticas y económicas, y de las arremetidas de la censura directa o indirecta, que tanto hemos padecido, pero superado, aquí en el Cauca.

Principalmente, llevaremos a todos los rincones del Cauca ideas que fomenten el debate, la construcción de una democracia madura y el respeto por la diferencia. La reflexión sobre la ética en la empresa periodística Proclama del Cauca y su responsabilidad social, la información como bien público y el papel de los medios de comunicación en el fortalecimiento de la democracia y la constitución de una ciudadanía madura, estarán nuevamente más vigentes que nunca a partir del nuevo año. A propósito, Feliz Año 2013, para todos.

martes, 18 de diciembre de 2012

La Bandola de los Medina paradigma de la unidad familiar, en Quilichao.


Por Alfonso Luna Geller
Fotografías: David Luna


Siempre he escuchado decir que “familia que canta unida, permanece unida” y está comprobado. En Santander de Quilichao, por ejemplo, ya es famosa “La Bandola de los Medina”, una agrupación musical integrada por abuelos, hijos y nietos, en la que el amor a las tradiciones culturales los une, generalmente para disfrutarlas en familia, pero muchas veces para propagar, más allá de su hogar, el rico legado de nuestra música colombiana.

La familia Medina Mosquera es de origen campesino, procede de don Nabor Medina, de 87 años, quilichagueño apegado al campo hasta hace poco, cuando en sus labores agropecuarias sufrió la fractura de su fémur, que lo obligó a volver juicioso a su hogar urbano, otra vez como músico congénito; y doña Ana María Mosquera, de las tradicionales familias de Caldono, también municipio nortecaucano abundante en folclor musical.


Aunque la Bandola está integrada por 10 músicos, es el profesor Rockefeller Medina Mosquera, el vocero del grupo musical, quien ha sido el guía durante estos últimos años y el referente para esta reseña periodística. Los demás integrantes son José Rubiel Delgadillo (jubilado), Nabor Medina Torres (87 años, el abuelo), Ana María Mosquera (la abuela), Nabor Medina Mosquera (abogado); Edgar Alfonso Medina (ingeniero eléctrico), Orián Medina, Cesar Augusto Medina Mosquera (ingeniero mecánico), Esteban Otero Medina (estudiante de la Escuela Nacional de Deporte), Yordy Medina Rodríguez y Elián Medina Naranjo (estudiantes de bachillerato). Todos, portadores de una cultura autóctona que transmiten a través de instrumentos típicos como la bandola andina colombiana, tiple, timbales, tamboras, bongó, cununo y guacharacas, además del bajo eléctrico que Rockefeller hace sonar magistralmente.

Desde pequeños, los hijos comenzaron a escuchar lo que hacían sus padres y siguieron el camino abonado por sus antecesores, dando lugar a una agrupación típica que, además de amenizar fiestas y veladas culturales, disfrutan ofreciendo funciones musicales o conciertos al aire libre, en el parque principal de Santander de Quilichao, principalmente. Para la familia Medina Mosquera, la música es mucho más que simples sonidos y armonías, es una gama de conocimientos, comportamientos y actitudes, implica muchas cosas que inclusive, crea patrones que pueden marcar a un joven en su etapa de descubrimiento de la vida o de por vida. Por esta razón, Rockefeller Medina, además de participar en su grupo musical familiar, creó el taller cultural de música folclórica “Jatun Runa”, proyecto extracurricular para uso del tiempo libre de los muchachos, cuyo objetivo es darle elementos culturales a 35 niños que actualmente lo integran, “para que se formen buenas personas… Ahora en navidad salimos a amenizar las novenas de navidad en parroquias, barrios, entidades públicas y privadas, promocionando la unidad familiar”, nos confiesa Rockefeller, quien además explica que “Jatun Runa” es un vocablo quechua que significa “la grandeza del hombre”.

Nabor Medina Mosquera - Nabor Medina Torres
Bambucos, pasillos, rumba criolla, marchas (antes era un ritmo mejicano que poco a poco fue adaptado al folclor colombiano) son la especialidad de “La Bandola de los Medina” que, como lo recrea Rockefeller, tiene una historia muy antigua… Cuando don Nabor Medina Torres tenía 22 años (hace, entonces, 65 años), creó un grupo con sus hermanos Asnoraldo, Ciro y Astul, que fue exitoso por una larga temporada; infortunadamente se desintegró cuando mataron a Lalo, en plena época de la “Violencia”. “Papa se dedicó entonces a la agricultura y a la familia… Hace tres o cuatro años empezamos a coger la bandola de nuevo… Nabor fue recordando melodías, yo lo acompañaba con la guitarra y a medida que iba recordando más canciones mis hermanos se fueron interesando por acompañarnos, nos íbamos integrando; progresivamente fuimos asignando a cada uno un instrumento (tambor, redoblante, maracas, clave, etc.), luego le metimos timbales y comenzaron a integrarse los nietos… Empezamos a hacerlo como una terapia familiar a raíz del accidente que tuvo mi papá y que lo dejó lisiado de una pierna por lo cual no pudo volver al campo. La música fue un acompañamiento a sus dolencias, además porque todos los domingos nos reuníamos para disfrutar las recetas de comida de mamá; pero después fueron llegando las presentaciones familiares en Armenia, Popayán, Santander, luego nos salimos de las casas y decidimos también compartir lo que sabemos con las demás personas en retretas al parque, bajo nuestros propios recursos familiares…” comenta con deleite Rockefeller. El año pasado en Caloto, con motivo de la realización del Concurso de Música Campesina “Gonzalo Vergara” les hicieron un reconocimiento por ser grupo paradigma de la unidad familiar.

Nabor Medina - José Rubiel Delgadillo
Al ser consultado sobre cómo se hace para aprender y llegar a la fama musical como ellos, Medina Mosquera nos expuso que “la música además de que es una cuestión genética también se aprende a la sombra o sea viendo a los viejos tocar; la música es una bendición de Dios que nos ha permitido integrarnos como familia y compartir con el resto de la sociedad; nosotros soñamos y trabajamos para consolidar el grupo familiar, difundir la música tradicional poco difundida en las emisoras, servir de ejemplo a otras familias para que se integren en actividades como esta, no solo en torno a la música sino en torno a otras expresiones culturales que conducen a mayor unidad familiar” insiste Medina Mosquera.

La tradición parece estar asegurada, ya los nietos decidieron orientar, o por lo menos, ser ejemplo para su propia generación. Y las mujeres del grupo familiar, María Eugenia, Lucelly, Socorro y Nancy se están preparando para montar la coreografía del grupo. Mejor dicho, todos juntos en torno al talento familiar Medina Mosquera.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mensajes equívocos


'La corrupción es inherente a la naturaleza humana': Miguel Nule

Por Alfonso J. Luna Geller

A los Nule y como ellos, a algunos togados, inclusive del Cauca para más señas, les pasa igual que a aquellos seres que infortunadamente les ha tocado vivir en el entorno de un basurero público, donde se acostumbran poco a poco a soportar los nauseabundos olores que colman el ambiente, y terminan, con el paso del tiempo, respirando sin dificultad en ese medio que se les vuelve normal y corriente. Es lo que algunos psicólogos llaman "descondicionamiento" o "desensibilización", un principio según el cual la susceptibilidad se elimina mediante la exposición continua al estímulo, logrando desadaptar los sentidos ordinarios hasta lograr convencerse, como Miguel, de que no sentir los olores es algo inherente a la condición humana. Equivocados, obviamente, porque la anosmia suele presentarse con el tiempo, es en quienes viven metidos en los basureros.

En el Cauca la opinión pública espera que la contralora general de la República, Sandra Morelli, se pronuncie con urgencia sobre la corrupción de los togados. Con algo justificó ayer la lentitud en las decisiones que debe tomar: “damos mensajes equívocos con la poca eficiencia de nuestros organismos, incluyendo la Contraloría, sin perjuicio de reconocer que el ente de control hace enormes esfuerzos para ser mucho más eficiente...” “El mundo hoy en día es instantáneo pero las decisiones llegan de manera no oportuna. Eso le pasa a los organismos de control, le pasa al poder judicial y eso también es una gabela que le estamos dando a las conductas desviadas, a las conductas no acordes con el imperativo de protección del interés público que realmente debemos tutelar y proteger”, señaló.

Bueno, por lo menos la contralora lo reconoce: “No podemos decir que tenemos los cuerpos de control fiscal, disciplinario o la Fiscalía más moderna y eficiente. La capacidad investigativa se fortalece pero es precaria”.

Ojalá que a partir de estas reflexiones tome las decisiones perentorias que espera la comunidad caucana, porque sería más equívoco el mensaje de seguir aplazando decisiones contundentes y ejemplarizantes frente a la corrupción que ya parece “normal” en las altas esferas del poder público. Además, porque la sensibilidad ética de las personas también se va perdiendo cuando los entes de control no son eficientes y oportunos frente a situaciones que pasan y son escarnio público, pero que para los corruptos se vuelven naturales. El daño social que causa la ineficiencia y la inoportunidad del ente de control es inequívoco, señora Contralora.

domingo, 2 de diciembre de 2012

¡No han servido para nada, el consumo aumenta!


Por Alfonso J. Luna Geller

No más estadísticas, proyectos ni planes, Santander de Quilichao, a pesar del sobre-diagnóstico, sigue siendo “el pueblo de la heroína”. Se requiere, únicamente, que las autoridades ejerzan su potestad.

Drogadicción y tráfico de estupefacientes continúan vapuleando a muchos jóvenes quilichagueños. Familias desesperadas no saben ahora qué hacer, a pesar de tanto compromiso ofrecido por el sector oficial, estudios y diagnósticos: no han servido para nada, el consumo aumenta.

Por lo que se comprueba en parques y calles de Santander de Quilichao, el problema se volvió insoluble para el Ministerio de la Protección Social, la Policía Nacional, la Fiscalía, las autoridades locales y departamentales; todas se engolosinaron con manejar “información objetiva, confiable, actualizada y comparable sobre la temática de las drogas y los delitos relacionados”, además de formular “políticas, diseño y evaluación de programas y proyectos”, ejercicios burocráticos y justificaciones que no han servido para nada, el consumo y el tráfico ilegal de estupefacientes aumentan.

Recuerdo que hace unos meses se desató un gran escándalo porque algunos connotados periodistas demostraron en diferentes medios de comunicación que el problema de la drogadicción y el tráfico de heroína en Santander de Quilichao era –ES- muy delicado y doloroso. También me acuerdo de que tan pronto se conocieron las noticias que pusieron en evidencia la peligrosa dolencia pública que nos carcome, los periodistas fueron reprochados con el irresponsable argumento de que atentaron contra el buen nombre y la imagen de este querido pueblo.

En mi pueblo natal, donde vivo, del cual me siento orgulloso como ninguno, con sus parques y samanes que, todavía, invitan a compartir esperanzas, cuentos y risas, mientras no están ocupados por los consumidores, las autoridades locales no los quieren ver –a los drogadictos-, y para eso, se “tapan los ojos”.

En mi pueblo, con sus casas viejas y edificios nuevos que se imponen, tierra de poetas, músicos y comerciantes, escultores y científicos, deportistas y campesinos, y también de burócratas empedernidos, que no ven viciosos, o sí, pero no hacen nada, en mi pueblo, el consumo aumenta; pero tanta burocracia inútil, local y regional, tampoco quiere saber nada de esto. Cuando se siente presionada, porque es reaccionaria, no proactiva, convoca a un consejo o reunión de cualquier cosa, para que vean que sí es “responsable”, mejor si el consejo es de “seguridad” para que se vean armas y uniformes, se diseña un plan o proyecto, se designa otra comisión y listo, lavadas las manos, y así sucesivamente… mientras el consumo y el tráfico ilegal de estupefacientes aumentan.

Quien conoce o viene a Quilichao, ahora bullicioso, siempre vuelve en busca de calor amigo o de otra oportunidad y el que se va, con seguridad se lleva el recuerdo amable de esta tierra. Pero nostálgico, tengo que reconocer que Pirry, Salud Hernández y el también quilichagueño Antonio José Caballero Velasco, tuvieron –y tienen- toda la razón cuando pusieron en evidencia la llaga de la drogadicción y el tráfico de drogas ilícitas que aún sigue haciendo de las suyas en este, mi querido pueblo. Columnas periodísticas, programas televisivos, videos miles en You Tube, que denuncian, tampoco han servido para nada, el consumo y el tráfico ilegal aumentan. La burocracia también.

Las promesas de campaña de la actual administración municipal, y del actual gobernador, se quedaron allá, en la campaña; hoy, en realidad, el consumo y el tráfico ilegal aumentan en Santander de Quilichao. Nada se ha hecho, por eso, hoy como ayer, podemos leer los siguientes titulares aparecidos en medios de todo el mundo que siguen vigentes, así nos duelan:
  • Como 'pueblo de la heroína' describe El Mundo (de España) a Santander de Quilichao
  • Autoridades preocupadas por alto consumo de drogas en Santander de Quilichao
  • A dos euros la papelina: El pueblo de la heroína
  • Niños entre 8 y 9 años consumen heroína en Santander de Quilichao
  • Son 4 mil las personas adictas a las drogas en Santander de Quilichao
  • Informe periodístico sobre alto consumo de heroína en Santander de Quilichao recorre el mundo a través de Internet
  • Heroína: ¿La droga maldita?
  • Ministerio de Salud y Protección Social: Principales hallazgos y recomendaciones de los Estudios de Heroína de corte cuali-cuantitativo y focalizado: Medellín, Pereira, Armenia, Bogotá, Santander de Quilichao, Cúcuta, y Pamplona.
  • "Con el infierno en las venas"
  • Especial Heroína II: Entre la muerte y la esperanza
  • Evaluación Rápida de la Situación de Consumo de Heroína en el Municipio de Santander de Quilichao, Cauca
  • Santander de Quilichao, en Colombia, “cuna” de heroinómanos
  • Aumento en el consumo de drogas, tema que preocupa al Ministerio de Salud
  • Gobierno Nacional preocupado por incremento del consumo de Heroína en Santander de Quilichao
  • Autoridades preocupadas por alto consumo de drogas en Santander de Quilichao
  • Niños de Santander de Quilichao son arrastrados al vicio de la heroína
  • Héroes sin heroína
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He oído decir, que no hay nada qué hacer, a pesar de que todos se manifiestan “preocupados”. Que es un problema que también lo padece el resto del mundo y por tanto, no es problema solo de Quilichao. Hay que esperar a ver qué pasa en el resto del universo. Para eso la globalización se impone, piensa nuestra burocracia, a la cual le pagamos para que piense sandeces.

El otro día conversando sobre este asunto con un comandante de policía, que no era el alcalde ni el gobernador, porque ellos parece que tampoco saben que lo son, al cuestionarlo sobre por qué un joven cualquiera, conocido o no, que necesita sus dosis de estupefacientes varias veces en el día, y en la noche, inmediatamente las consiguen sin ningún problema, en el parque, en la olla, en la calle o en la esquina, pero que los únicos que desconocen quién las expende, las distribuye y dónde, son los policías y las autoridades administrativas –“desconocimiento” que subsiste-, me respondió: nosotros sólo podemos actuar contra personas o allanar sitios con orden judicial o cuando un ciudadano denuncia, para producir dichos efectos jurídicos; me retó: si usted los conoce ponga el denuncio. Pues bien, me pregunto: a mí, como ciudadano ¿me toca remplazar a los organismos administrativos, de inteligencia, policiales, que los ciudadanos pagamos y sostenemos para que investiguen, recolecten pruebas y judicialicen delincuentes? ¿El ciudadano tiene la defensa o protección necesaria, los recursos que se les transfieren a los organismos especializados, es responsable como sí lo son las autoridades de operar las tecnologías apropiadas, se le paga como a ellas, para que realicen precisamente esa tarea? No. Claro que se sienten muy cómodos trasladando su propia responsabilidad al vecindario, inclusive a los padres de familia.

Las autoridades no ven la nube de muchachos en los potreros, en Belén, en toda parte, envenenándose a altísimos costos, por lo cual el problema se transforma en una inseguridad permanente en las calles donde el ciudadano y los establecimientos comerciales son víctimas cotidianas del atraco y los hogares son asaltados por quienes tienen que rebuscarse para vivir su “vida”. La droga es una cadena de delincuencia que no ocupa un lugar en la agenda oficial y menos en el tratamiento como problema de salud pública. Claro que nadie puede negar que los anaqueles de las entidades públicas están llenos de planes, estadísticas, estudios y programas de prevención y los burócratas también llenos de respuestas inmediatas para los medios de comunicación, se derriten ante un micrófono para dar declaraciones con las que creen salvar sus responsabilidades…

Cada quien que se defienda como pueda, es la conclusión; es al caos social a donde nos conducen quienes se habían comprometido a mejorar la calidad de vida y el orden público… Mientras la delincuencia, la drogadicción y el tráfico de estupefacientes aumentan regaladamente, ellos, quienes esquilman el erario, apoltronados, ¡siguen creyéndose sus cuentos, y pensando... lo que ellos piensan!

viernes, 23 de noviembre de 2012

El diario PROCLAMA, una empresa periodística que sigue predominando en la región



Por Alfonso J. Luna Geller

De acuerdo con los resultados de una consulta realizada por Periódico Virtual, de Popayán, el diario PROCLAMA DEL CAUCA es la empresa periodística de mayor impacto en el norte del Cauca y la segunda más consultada en la capital del Cauca y el resto del Departamento.

Uno de los corresponsales Proclama del Cauca en la Ciudad Blanca hizo llegar a la redacción de este medio de comunicación, cuyas oficinas principales están ubicadas en Santander de Quilichao y en la ciudad de Bogotá, los resultados obtenidos durante dos semanas en un sondeo de opinión que respondió a la pregunta: “Aparte de www.periodicovirtual.com, ¿qué otra página visita para enterarse sobre las noticias de Popayán y el Cauca?” Estas fueron las respuestas registradas:

El Liberal: 44.2%
PROCLAMA DEL CAUCA: 42.9%
Ninguna: 4.1%
Otra: 3.2%
El País: 2.8%
Notivisión: 2.8%


Este hallazgo, que es muy estimulante para el trabajo que realiza Proclama del Cauca, nos permite continuar revisando nuestro rol en relación con la agenda social y política del Cauca.


Esta circunstancia también nos ha permitido concluir, por el nivel de percepción que tiene Proclama del Cauca frente a las audiencias y lectores, que a pesar de los índices de preferencia, podemos y debemos mejorar. Por ejemplo, sabemos que la agenda política y económica son los temas menos preferidos en el segmento popular. Cuando revisamos nuestro trabajo constatamos que los principales protagonistas que nutren los temas políticos y económicos siempre han sido actores dominantes, los mismos que discuten y toman decisiones sobre los asuntos de toda la sociedad. Entonces, si algo nos ha enseñado el ejercicio periodístico en los últimos años, es que precisamente el sector más popular demuestra falta de interés no es hacia la economía y la política, sino hacia la forma como estamos codificando el mensaje, lo que ha provocado que lectores y audiencias pierdan ese interés.

Con este reconocimiento queremos decir que nos propondremos a traducir los temas, sobre todo económicos, políticos y sociales a un nivel más cotidiano.


Resulta imperativo hacer los mayores esfuerzos para fijar una agenda de interés público, revisando nuestras prácticas informativas, y así, enfrentar el desafío de conquistar a esa gran mayoría de ciudadanos que no ha logrado descodificar muchos de los temas que hemos tratado sólo desde la visión de empresarios, funcionarios públicos, analistas y políticos.

Por lo anterior, nos proponemos buscar nuevos niveles de identidad e intimidad ampliando nuestra agenda hacia el periodismo ciudadano, una iniciativa en la cual no sólo los actores tradicionales tendrán el dominio de la agenda, sino también que estén representados los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía. Pero también es una responsabilidad del ciudadano, de utilizar en la mejor forma esta oportunidad que estamos construyendo.

Gracias por la confianza que han depositado en Proclama del Cauca; seguiremos liderando la edificación del nuevo medio de comunicación para que sea la verdadera representación de la ciudadanía caucana.

martes, 20 de noviembre de 2012

Las oportunidades apremian, en Santander de Quilichao


Por Alfonso J. Luna Geller

Aparte de los resultados de los XIX Juegos Nacionales, que otra vez autenticaron las fortalezas de Antioquia, Valle del Cauca y Bogotá en materia deportiva, Santander de Quilichao durante esas dos semanas, también se colgó su medalla de oro en civismo e interés por lo público, pues estrenando estadio de atletismo se desplegó radiante como un pueblo amable, optimista y convencido de que porta las herramientas y capacidades necesarias para aprovechar las oportunidades que se le brindan.

En esos días fue muy agradable ver el multicolor desfile de paisanos y turistas acercándose a los escenarios deportivos para contagiarse de la euforia colectiva. Las lomas de Belén y Mandivá, se llenaron de caras alegres y entusiastas animando a esos audaces ciclistas que desafiaban los peligros con una habilidad tal que cruzar la meta incólumes, ya les hacía merecedores del máximo galardón: los nutridos aplausos que la gente les brindaba; los días siguientes, disfrutando de la prodigiosa intrepidez de otros muchachos (también damas y varones) que después de nadar muchos metros sobre los lagos de los Andes Glof Club, agarraban sus bicicletas para continuar la competencia por las calles de la ciudad y al fin, terminar extenuados después de largo trecho de carrera a pie; una prueba que se me hizo, para super-atletas. Y la última semana nos encontramos todos en el imponente estadio, donde hubo que poner graderías adicionales porque el diseño original para más de 1.800 personas fue insuficiente; llegaron muchachos de todas las instituciones educativas, autoridades administrativas locales, regionales y nacionales, políticos y empresarios, periodistas de toda parte y gente de todos los matices, que desde tempranas horas hasta el anochecer de esos días, se deleitaban con las geniales peripecias de atletas venidos de todo el país para imponer marcas en velocidad, vallas, obstáculos, relevos, saltos, marchas, maratón, impulsión de bala, lanzamientos (martillo, disco y jabalina), todo el mundo con una sola consigna: proclamarle al mundo que el deporte en Santander de Quilichao se había convertido en una de las mejores maneras para promover la integración, la solidaridad, el civismo y hasta la disciplina social.

Haber sido sub-sede de los Juegos Nacionales fue una gran lección. Quedaron los escenarios como legado, pero más importante, que Santander de Quilichao sí es una ciudad con proyección decidida hacia un verdadero desarrollo social que impone retos ineludibles a quienes asumieron las responsabilidades de la administración pública y su conducción política. Eso sí, deberán desplegar el máximo talento, creatividad, compromiso y gestión incansable para aprovechar las oportunidades. Esquivarlas, desdeñarlas o aplazarlas sería muestra de irresponsabilidad, grave daño que causarían sus dirigentes a una sociedad que ha demostrado confianza en su futuro.

La educación será la base de toda la infraestructura en la que se sustenta el progreso social. Aquí han hecho valiosos aportes la empresa privada al donar el los terrenos para el Campus Universitario de la Universidad del Valle; la gobernación cedió los terrenos convenientes para lo propio de la Universidad del Cauca, se acaba de inaugurar el mega-colegio Fernández Guerra, la Universidad Tecnológica de Comfacauca ha puesto un punto alto en la formación de la juventud con excelente formación y adicionalmente, se preparan proyectos y recursos para otros sectores del desarrollo social como la construcción de un hospital de alta complejidad, la terminal de transportes, y hablando de deportes, el aprovechamiento efectivo de los escenarios deportivos que hoy nos enorgullecen para que sea la juventud quilichagueña de nuestro presente, la protagonista de su propio futuro.

El reto está planteado, alcanzar la meta es forzosa obligación de quienes asumieron los compromisos con la comunidad. Es un desafío ambicioso que sólo la convicción, el amor por Quilichao y la acción decidida y sin vacilaciones de todos los sectores sociales, son la fuerza capaz de impulsarnos a cumplir tal objetivo. Claro que para alcanzar ese éxito, cada uno tiene que poner los ingredientes esenciales: trabajo duro, talento, perseverancia y decisión en pro de alcanzar el objetivo, lo cual exige abandonar conductas de obstaculización y que todos seamos proactivos en las soluciones, creativos en el cuidado de los entornos y enfocados en alcanzar los enormes resultados que puede tener la suma de todos los esfuerzos.

martes, 13 de noviembre de 2012

Continúa bloqueada la carretera Panamericana en los puentes sobre los ríos Ovejas y Piendamó, después de seis meses de haber sido arruinados por terroristas


Por Alfonso J. Luna Geller
Fotos: David Luna

La carretera Panamericana en el sector Santander de Quilichao-Popayán (y viceversa, obviamente), se convirtió, por obra de terroristas que destruyeron hace casi medio año los puentes sobre los ríos Ovejas (jurisdicción del municipio de Caldono) y Piendamó, en un martirio y un peligro constante para quienes deben transitarla cotidianamente, con la complicidad silenciosa de las autoridades que deberían exigir la reparación inmediata y de los encargados de realizarla, todos unidos en contra del usuario cotidiano de la vía más importante de este país, usuario que a pesar de ser el productor directo de beneficios económicos, no merece siquiera que se le informe qué es lo que sucede en este tramo de la Panamericana sobre el departamento del Cauca, que parece no importarle a nadie.


El acto terrorista que semi-destruyó el puente sobre el río Ovejas ocurrió el martes 19 junio a las 4 de la mañana; el otro ‘carro-bomba’ explotó sobre el puente del río Piendamó a la 1 y 50 de la madrugada del viernes 10 de agosto, ambos hechos atribuidos a presuntos guerrilleros de las Farc. Desde esos días se bloqueó el normal tránsito por esos sitios y todo se quedó de ese tamaño, sin ninguna reparación, a pesar de que continúan tranquilamente recibiendo el peaje como si no fueran recursos para garantizar el libre, cómodo y seguro desplazamiento de los usuarios por este sector del Cauca. Además, al transitar por el sector nos han preguntado si es que no existe gobernador en el Cauca, ni alcaldes, ni gobierno nacional para este sector del país. El desgobierno lo impone una empresa concesionaria de la explotación económica de la vía (Concesión Malla Vial Cauca-Valle del Cauca) que decidió no responder por nada a nadie y demuestra total desprecio por sus usuarios con su silencio absoluto. Sólo se sienten sus gemidos cuando algo irregular ocurre sobre el recaudo -que no ha parado un solo instante- en el peaje de Tunía, que precisamente quedó atrapado, incólume para cobrar, en medio de los dos puentes destruidos.


A pesar de los graves destrozos ocasionados sobre estos puentes y el tiempo transcurrido (más de cinco meses), que obligaron el desvío de la circulación automotora normal hacia variantes aledañas, continúa un bloqueo injustificado sobre la vía panamericana. Sería bueno para los miles de diarios usuarios de la Panamericana por el Cauca, que alguien le informara a la Malla Vial Cauca-Valle del Cauca, que hay graves destrozos sobre la vía pública que tienen bajo su responsabilidad para que, por favor, procedan a su arreglo “lo más rápido que puedan”, como sí tendrían que haberlo hecho si estos daños hubieran ocurrido en departamentos como el Valle, Antioquia o en Cundinamarca.


Esta es la otra diferencia que tenemos los caucanos con el resto del mundo, y puede ser otra de las razones que deberían tener en cuenta los sociólogos o politólogos para determinar con datos científicos por qué el progreso y el desarrollo social generalmente llegan sólo hasta el puente Valencia.